lunes, 9 de enero de 2006

Jesucristo: El origen del mito

Tiene razón el teólogo español Rafael Aguirre cuando reclama que los cristianos vuelvan a efectuar una lectura en profundidad de los textos que se encuentran en el origen de su religión. Efectivamente, es necesario que el mundo cristiano en general, y la iglesia católica en particular, repasen los principios sobre los que se asientan sus creencias, pero, sobre todo, más importante sería que desde ámbitos laicos de la sociedad se indagara, se investigara y se profundizara, desde un punto de vista científico e histórico, en el que sin duda es uno de los aspectos más importantes sobre los que se asienta nuestra civilización: la figura de Jesucristo.

Desde un punto de vista secularizado, cualquier religión solamente es una elaboración cultural más de las muchas que comenzaron a nacer en el momento fundacional en el que los seres humanos abandonaron las cuevas de la prehistoria para hacerse primero agricultores y posteriormente ganaderos. Las creencias religiosas han conformado civilizaciones, han definido movimientos migratorios, han levantado imperios y han dado luz a múltiples Estados, pero, por encima de todo esto, las grandes religiones monoteístas, y especialmente la cristiana, han configurado la tradición política, social cultural e, incluso, económica de Occidente durante casi dos mil años. En este sentido, la figura de Jesucristo adquiere una dimensión máxima que no ha alcanzado ninguna otra en la historia de la humanidad y, por lo tanto, investigar, conocer, revisar y analizar el carácter histórico de quien es el Hijo de Dios para más de 2.100 millones de personas en todo el mundo adquiere una trascendencia fundamental a la que, fuera de muy determinados y concretos ámbitos universitarios, no se ha prestado demasiada atención.
No podemos olvidar que la presunta biografía de Jesucristo, desde su nacimiento en una cueva de la ciudad de Belén (¿Nazaret?) hasta su muerte en la cruz, se construye básicamente sobre el Nuevo Testamento que, en su versión canónica, está formado esencialmente por los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Actualmente, la mayor parte de los expertos en historia de las religiones, filosofía antigua y lingüística que investigan el cristianismo primitivo coinciden en señalar que los evangelios fueron escritos entre 70 y 120 años después de la presunta muerte de Jesucristo por varias personas (no necesariamente por “Mateo”, “Marcos”, “Lucas” y “Juan”) y que, desde luego, ninguno de los autores de los mismos había tenido ningún contacto directo con la figura de Jesús.

Los evangelios, escritos tras la destrucción de Jerusalén, se crearon con el objetivo básico de poner en práctica un pionero apostolado y conseguir fieles entre los judíos, los romanos y los gentiles de la época y, por ello, son textos literarios repletos de elementos mágicos, apariciones, sucesos asombrosos, milagros y acontecimientos inexplicables que eran muy del gusto de aquellos tiempos. Pero, ¿qué sabemos de los primeros cien años de cristianismo antes de que se diera a conocer el primero de los evangelios, el de Marcos?, ¿Qué conocemos, desde un punto de vista histórico, de lo que ocurrió en los años más próximos a la presunta existencia histórica de Jesús?
El primer siglo de cristianismo que se refleja, por ejemplo, en las Cartas de Pablo se resume en la aparición de un silencio ensordecedor alrededor de la figura histórica de Jesucristo. No hay detalles en estos escritos sobre su nacimiento, su estirpe, su vida, sus enseñanzas, su doctrina o su muerte. Para Pablo, decir Jesucristo era decir Dios, una entidad deífica y divina que habitaba en el Reino de los Cielos y que era el Ser Supremo, pero en las cartas paulinas apenas se hace mención a un Jesucristo de carne y hueso que protagonizara todos los sucesos, humanos y divinos, que se le adjudican en los evangelios. El profesor canadiense Earl Doherty lo ha expresado muy claramente: “Es necesario examinar el profundo silencio sobre el Jesús de Nazareth evangélico que encontramos a lo largo de casi cien años de la más primitiva correspondencia cristiana. Ni una sola vez Pablo, o cualquier otro escritor de epístolas del primer siglo, identifica su divino Cristo Jesús con el hombre histórico reciente conocido por los evangelios. Tampoco le atribuyen las enseñanzas éticas que adjudican después a dicho hombre. Virtualmente, todos los otros detalles del cuadro del Jesús de los evangelios desaparecen de forma similar. Si Jesús fue un ‘reformador social’ cuyas enseñanzas dieron comienzo al movimiento cristiano, según lo presentan los académicos liberales de hoy, ¿cómo pudo perderse dicho Jesús de todas las epístolas del Nuevo Testamento de forma tan absoluta, dejando lugar sólo a un Cristo cósmico?”
Otro elemento que cuestiona la existencia histórica de Jesucristo es la casi total ausencia de referencias al personaje que se produce entre los escritores y las fuentes no cristianas de la época. Salvo algunas brevísimas reseñas siempre indirectas halladas en la obra de algunos historiadores romanos (Flavio Josefo, Tácito, Suetonio), y que en su mayor parte se han revelado como fruto de interpolaciones y manipulaciones posteriores, el mutismo sobre Jesucristo es absoluto en la obra de los más reconocidos historiadores del momento como, entre otros, Séneca, Petronio, Plutarco o Epicteto.
Si queremos acercarnos de verdad a los orígenes del cristianismo, debemos profundizar sin miedo, y sin prejuicios, en revisar profundamente la figura histórica de Jesucristo. Actualmente, y a la luz del conocimiento científico, el cristianismo presenta todos los visos de ser una religión que, como tantas otras y como fruto muy concreto de una sociedad y de un momento histórico determinado, nació de una poderosa fuerza mítica que unió retazos del judaísmo anterior, de las tradiciones religiosas mesopotámicas, del mitraísmo (una religión nacida en lo que hoy es Irak muy popular en la Roma de aquellos tiempos), del gnosticismo, de los dioses paganos romanos e, incluso, de ritos espirituales que se habían instalado en el Imperio llegados desde Oriente. Por esto, al final, al analizar los orígenes del cristianismo tendríamos siempre que recordar las palabras que el historiador Robert W. Funk, fundador y copresidente del Seminario de Jesús, escribía hace algunos años: “Como historiador, no sé con certeza si Jesús realmente existió, si él es algo más que una quimera de algunas imaginaciones hiperactivas... Desde mi punto de vista, no hay nada acerca de Jesús de Nazaret que podamos conocer más allá de cualquier posible duda. (...) Y el Jesús que los eruditos han aislado en los antiguos evangelios, evangelios que están hinchados de la voluntad de creer, puede llegar a ser sólo otra imagen que únicamente refleja nuestros más profundos anhelos".
(www.gonzalez-zorrilla.com)

2 comentarios:

  1. There are a number of flawed assumptions and erroneous conclusions in your post.

    As to the date of the gospels, the majority of historians and New Testament scholars date the Gospel of Mark from 65-70 AD, the Gospels of Matthew and Luke, from 75-85 AD, and the Gospel of John by 95 AD. Thus, the distance is not 70 years but about 30 years. Moreover, many scholars accept that the author of the Gospel of Mark was a disciple of Jesus' disciple, Peter; that the Gospel of John was written by a disciple of Jesus; and that the Gospel of Luke was written by someone who knew Peter and James, Jesus' brother and leader of the Jersualem Church.

    The Gospels were, in essence, of the genre of ancient Graeco-Roman biographies. See Richard Burridge's What Are The Gospels?: A Comparison With Graeco-roman Biography

    Paul's letters, though focused on Jesus' resurrection and post-resurrection status, reveals quite a bit of knowledge of the life of Jesus. This is especially true once we understand that his letters were occasional in nature and not meant to be biographies of Jesus' life. Paul was responding to the problems and questions of churches who had already accepted the teachings about Jesus' life and we should not expect Paul to recite all the narratives in each letter.

    1. Jesus was divine and pre-existent
    • Col. 1:15-16 (John 1:1)

    2. Jesus was born in human fashion, as a Jew, and had a ministry to the Jews
    • Gal. 4:4, Romans 15:8

    3. Jesus was referred to as “Son of God”
    • 1 Cor. 1:9 (Mark 1:1)

    4. Jesus was a direct descendent of King David
    • Romans 1:3 (Matt. 1:1; Luke 1:27)

    5. Jesus was a direct descendent of Abraham
    • Gal. 3:16 (Matt. 1:1; Luke 1:27)

    6. Jesus' upbringing was under the Jewish Law
    • Gal. 4:4 (Luke 2:21-52)

    7. Jesus prayed to God using the term “abba”
    • Gal. 4:6; Romans 8:15-16 (Mark 14:36)

    8. Jesus expressly forbid divorce
    • 1 Cor. 7:10 (Mark 10:6-10)

    9. Jesus taught that “preachers” should be paid for their preaching
    • 1 Cor. 7:11; 9:14 (Luke 10:10)

    10. Jesus taught about the end-time/eschatology
    • 1 Thess. 4:15 (Matt. 24:6-31)

    11. Paul refers to Peter by the name Cephas (rock), as did Jesus
    • 1 Cor. 3:22 (Matt. 16:18)

    12. Jesus had a brother named James
    • Gal. 1:19, 1 Cor. 15:6-7 (Matt. 13:55; Mark 6:3)

    13. Jesus initiated the Lord’s Supper
    • 1 Cor. 11:23-25 (see Matt. 26:26-29)

    14. Jesus was betrayed on the night of the Lord’s Supper
    • 1 Cor. 11:23-25 (see Matt. 26:25)

    15. The death of Jesus was at the hands of earthly rulers
    • 1 Cor. 2:8 (Matt. 27:1-50; Mark 15:1-47)

    16. Jewish authorities were involved with Jesus’ death
    • 1 Thess. 2:14-16 (Matt. 27:1-3; Mark 15:1)

    17. Jesus died by crucifixion
    • 1 Cor. 1:23; 2 Cor. 13:4; Galatians 3:1 (Matt. 27:1-50; Mark 15:1-47)

    18. Jesus was physically buried
    • 1 Cor. 15:4; Rom. 6:4 (Mark 15:43-47; Matt. 27:58-66);

    19. Jesus was resurrected from the dead
    • Romans 1:4; 1 Cor. 15:4-7 (Luke 24:1-53; Mark 16:1-20; Matt. 28:1-20; John 20:1-21:25))

    20. The resurrection occurred on the third day
    • 1 Cor. 15:4 (Luke 24:7, 21, 46)

    21. Jesus appeared to his followers on distinct occasions following his resurrection
    • 1 Cor. 15:4-7 (Luke 24:1-53; Mark 16:1-20; Matt. 28:1-20; John 20:1-21:25)

    I have rearranged the order of these statements in that described in
    the written gospels and have attempted to largely place them as they are laid out in the gospels. Because Paul’s epistles were not
    written in a narrative framework we should not expect them to be in
    chronological order. Nevertheless, they are powerful witnesses to the early church’s beliefs. In short, “the outline of the gospel story as we can trace it in the writings of Paul agrees with the outline which we find elsewhere in the New Testament, and in the four Gospels in particular.” F.F. Bruce, The New Testament Documents, page 79. Thus, the idea that Paul did not know any facts about a human Jesus -- often used to support the Jesus Myth fantasy -- is itself a myth.

    As for the "failure" of other historians to comment about Jesus, the only historian of the time we would expect to notice what would have been in their eyes a minor religious figure in Palestine was Josephus, and Josephus does mention Jesus and is generally in accord with the gospels in what he tells us. I recommned this article on the issue:

    http://www.bede.org.uk/Josephus.htm

    The consensus for Jesus' existence among historians and New Testament scholars is overwhelming. For the evidence of that consensus and specific articles responding to people who argue that Jesus was a myth, see this website:

    http://www.bede.org.uk/jesusindex.htm

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  2. Anónimo9:18 p. m.

    OS RECOMIENDO UN NUEVO LIBRO (UNA NOVELA HISTORICA) QUE ESTÁ SIENDO UN EXITO DE VENTAS sobre la vida de JESUS “EL NAZAREO”, SU FAMILIA Y JUDAS ISCARIOTE cuyo contenido DISTA MUCHO de lo que dicen los Evangelios de la Iglesia Catolica, y que me ha gustado mucho. Os pongo aqui los datos mas importantes del libro, y si os decidis a leerlo espero os guste tanto como a mi.

    TITULO : EL REY DE LAS MARIPOSAS
    AUTOR : SEBASTIAN JIMENEZ PINTO
    EDITORIAL : LA TIERRA HOY
    PAGINAS : 384
    PRECIO : 17 EUROS

    Los podeis encontrar en cualquier libreria o en el blog: //elreydelasmariposas.blogspot.com
    www.casadellibro.com
    www.latierrahoy.com

    Argumento : Jerusalen (año 1968 d.c.).- Tras una larga tarea de investigación un antropólogo hebreo y su ayudante española encuentran dentro de un enterramiento en Damasco el hueso de un tobillo que perteneció a un hombre crucificado. Oviedo ( año 2005 d.c.).- Treinta y siete años después, le es encargada a la empresa CREAR la restauración de una imagen muy venerada en la ciudad, la de San Salvador. Pero unos hallazgos dentro de esta imagen, un enigmatico juego, la Sabana Santa de Turín, el Sudario de Oviedo y un personaje anónimo que se hace llamar el Doctor Iluminado, les depararán a los miembros de CREAR la adquisición de una serie de conocimientos que le hacen recorrer un desconocido Camino, y que le harán dudar sobre lo que los Evangelios han contado sobre la vida de Jesús, su familia y todos los que le acompañaron en su Ministerio.
    - ¿Fue la infancia de Jesús tal como la cuentan los Evangelios?
    - ¿Su familia fue tan reducida, o por el contrario estaba formada pr más personas ?
    - ¿Fue Jesús célibe o por el contrario pudo haber estado casado y tener descendencia ?
    - ¿La Sabana Santa y el Sudario de Oviedo estuvieron en contacto en alguna ocasión sobre el cuerpo de Jesus
    el Nazareo?
    - ¿Murió Jesus en la cruz, o logró salvarse de ese cruel castigo ?

    Un ritmo trepidante hacen mantener al lector en vilo hasta su enigmático final.

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