lunes, 23 de enero de 2006

Un gobierno posmoderno

Pese a lo que algunos creen, lo peor del Gobierno socialista español, que es también lo más deficiente de buena parte de la izquierda europea, no es la incapacidad que demuestra para tomar decisiones que de verdad transmitan a los ciudadanos la sensación de que su vida pública está arropada por la existencia de unas instituciones democráticas verdaderamente efectivas. Lo peor de todo es que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha instaurado una forma de gobernar genuinamente posmoderna que consiste en defender una postura y, al mismo tiempo, su contraria, y que, fundamentalmente, se asienta bajo el convencimiento de que no hay ningún principio ideológico ni ningún referente ético que sea más importante que otro.

De esta forma, relativizando las leyes, flexibilizando las normas, adaptando las decisiones políticas a los intereses partidistas más urgentes, frivolizando las decisiones y, sobre todo, poniendo innecesariamente en tela de juicio pilares políticos fundamentales para la convivencia, el Gobierno socialista ha sumido a la sociedad civil en un estado de convulsiones y de crispación permanente muy poco positivo para un país que tiene delante de sí numerosos retos sociales, económicos y culturales.
Si la ultramodernidad se caracteriza, muy resumidamente, por la implosión de las ideologías, la desaparición de los grandes paradigmas ideológicos, el desvanecimiento de la historia, la desconfianza ante la razón, la licuefacción de los principios éticos más elementales y por la creencia absoluta en el “todo vale”, José Luis Rodríguez Zapatero es probablemente el primer presidente occidental marcadamente posmoderno. Así, y bajo la anomia ética que carcome a una sociedad anestesiada por la riqueza fácil, incapacitada para realizar el mínimo esfuerzo colectivo y seducida por cualquier iniciativa pública acertadamente envasada y carente de contenido, el Partido Socialista, acompañado por sus acólitos en múltiples organizaciones y, sobre todo, en algunos de los medios de comunicación más serviles que se conocen en Europa, ha perpetrado no pocos desatinos que, además, pasan siempre por justificar a lo más reaccionario y extremista del panorama político nacional e internacional.
En este sentido, la vergonzosa legitimidad que la tan aireada como lacia “Alianza de Civilizaciones” ofrece al Islam más retrógrado y fanático, la majadería de un nuevo “Estatut” que apenas satisface al nacionalismo catalán más obtuso y radical o la cobertura que los socialistas están ofreciendo a los nacionalfascistas ilegalizados de Batasuna y los guiños de complicidad que dirigen al PNV más cerril de las últimas décadas son algunos ejemplos de esta forma de gobernar que simula ser avanzadamente progresista cuando es intensa y vergonzantemente retrógrada.
Ciertamente, la oposición del Partido Popular, más preocupada por satisfacer a los obispos que a los ciudadanos demócratas, no ayuda a mejorar las cosas en el ámbito político y social, pero, que uno sepa, la incapacidad, la simpleza o la incapacidad de la oposición nunca son razones para justificar los desmanes de un Gobierno.
www.gonzalez-zorrilla.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...