martes, 30 de mayo de 2006

La innovación en la gestión empresarial

Me piden algunas reflexiones sobre lo que, en mi opinión, significa la innovación en la gestión empresarial. Actualmente, este es un tema fundamental dentro del management y es, desde luego, uno de los conceptos que más literatura, estudios, análisis y congresos está provocando en los últimos meses dentro del mundo económico y financiero. Dado que el artículo que me solicitan está destinado a una publicación sectorial, toco el tema desde un punto de vista muy genérico, aunque lo reproduzco aquí porque puede resultar interesante para establecer una primera aproximación, superficial, a la cuestión.

La innovación en la gestión empresarial

A pesar de que en la primera mitad de este siglo el economista austriaco Schumpeter racionalizó el concepto de innovación en el análisis económico, ha sido más recientemente cuando el concepto de innovación ha tomado carta de naturaleza en todo lo que hace referencia al desarrollo económico y, como consecuencia de esta realidad, ésta se ha constituido en un elemento esencial de cualquier proceso de generación de riqueza.
En los tiempos turbulentos que vivimos intervienen numerosas variables sociológicas, económicas y culturales que, en un cambio constante, obligan a las empresas a adaptarse rápidamente a escenarios nuevos, diferentes e inesperados. Al mismo tiempo, el grado de competitividad y de globalización que actualmente define a los mercados impulsa a las unidades productivas a investigar, avanzar y evolucionar estratégicamente para situarse en posiciones competitivas de cabeza. En este sentido, y si entendemos la innovación como un proceso de mejora y cambio permanente de la tecnología, las técnicas, los medios organizativos y de los conocimientos, con el fin de superar los estándares de competitividad, comprenderemos la radical importancia que este concepto tiene para la gestión empresarial.
Cualquier proceso de innovación posee unos pasos bien definidos que más adelante comentaré, aunque, no obstante, quiero señalar previamente dos cuestiones importantes que, en mi opinión, resultan básicas para que las empresas, sobre todo cuando éstas son pymes, puedan emprender con éxito cualquier proceso innovador. Fundamentalmente, se trata de que las empresas dispuestas a innovar sean capaces de asumir unas condiciones previas de tipo cultural y de tipo estructural.
Desde un punto de vista de cultura empresarial, es importante interiorizar que ninguna compañía será innovadora, con disposición permanente al cambio, si toda la organización de la empresa no se encuentra técnica y mentalmente preparada al efecto.
Por otro lado, y desde un enfoque estructural, no podemos olvidar que, durante muchos años, las empresas han basado todo su funcionamiento en el producto, en lo tangible, y han centrado el peso de esta responsabilidad en una persona o en un grupo de personas. Por el contrario, la tarea innovadora exige una gestión integral de la empresa, que afecte a todos los componentes de ésta y que, sobre todo, mire hacia lo intangible, lo inmaterial y lo "creativo".
Dando por sentadas estas cuestiones, es posible definir los principios sobre los que, en mi opinión, las empresas han de asentar sus tareas innovadoras: aumento del valor añadido de los productos mediante la utilización de la tecnología adecuada; fortalecimiento de las relaciones con los clientes; desarrollo de los procesos de mejora de la calidad continua; incremento del valor de los productos mediante el desarrollo de servicios complementarios a éstos; potenciación de una visión internacional de la actividad empresarial; y, finalmente, creación y desarrollo de una fuerte cultura de empresa propicia a la innovación.
gzorrilla@gmail.com
www.gonzalez-zorrilla.com



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