viernes, 5 de mayo de 2006

Lo más peligroso de la Antártida es el viento (Entrevista con Josefina Castellví)

Revisando papeles antiguos, me encuentro con esta entrevista que realicé en su momento a Josefina Castellví, única mujer que ha dirigido una base científica en la Antártida. La científica española narra en la conversación cómo es la vida en uno de los lugares más inhóspitos del planeta. La reproduzco aquí porque cree que tiene interés y porque todo lo relacionado con el gran continente blanco me resulta de la máxima relevancia.

Josefina Castellví: “Lo más peligroso de la Antártida es el viento”

Profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), doctora en Ciencias Biológicas y experta oceanógrafa, Josefina Castellví fue una de las personas que más impulsó la construcción de la base Juan Carlos I que España tiene instalada en la Antártida. Además de convertirse en una de las principales dinamizadoras de este proyecto, Josefina Castellví también ha sido, durante varios años, jefa del mismo, hecho que convierte a esta especialista en la única mujer que ha dirigido una estación científica en el gran continente helado.
Al recordar su experiencia entre los hielos del sur, historia que tiene recogida en un libro titulado "Yo viví en la Antártida: los primeros españoles en el continente blanco" (Ed. Galaxia Gutenberg y Ed. Círculo de Lectores), Josefina Castellví señala que los meses pasados en aquella tierra austral "han sido los que más me han enseñado en mi vida" y explica que, sobre todo, su presencia en el polo meridional le ha enseñado "la importancia de las cosas pequeñas y sencillas".
- La primera pregunta es obligada: ¿Cómo se vive en la Antártida?
- Lo primero que hay que señalar es que, en la Antártida, lo que determina la vida es la meteorología. Hay que tener en cuenta que allí solamente podemos permanecer tres meses, los que corresponden al verano de la región, y, por ello, vives un poco con la presión de tener que terminar el trabajo científico que tienes previsto para ese plazo temporal. Pero, en ocasiones, las condiciones ambientales, el frío o la nieve, te impiden desarrollar incluso hasta las tareas más comunes y, por lo tanto, se ha de aprovechar cualquier resquicio de buen tiempo para trabajar. Teniendo en cuenta que la vida cotidiana allí siempre está sometida a estas influencias de la climatología, hay que señalar que, por lo demás, la base antártica española es pequeña y confortable. Tiene cabida para doce personas, entre científicos y técnicos, y la verdad es que, sin éstos últimos, sería imposible hacer nada allí. Ellos proveen la energía, se encargan de que el agua llegue a los grifos y hacen posible que funcionen los complicados equipos tecnológicos que necesitan los científicos para sus experimentos.
- ¿Qué elemento climatológico es el que provoca más dificultades en la Antártida?
- Fundamentalmente, el viento. El frío, el hielo y la nieve siempre están presentes allí, incluso en verano. Pero, lo que realmente determina que puedas salir o no de la base, es el viento. El viento antártico es inclemente, te roba las calorías. A modo de ejemplo, está comprobado que si alguien se cae de un barco en cualquier zona de la Antártida en un día duro de viento frío, el tiempo de supervivencia en el agua nunca es superior a 90 segundos.
- ¿Qué elemento debe tener en cuenta siempre el máximo responsable de una base antártica?
- Fundamentalmente, no dejar hacer cuando no esté garantizada la seguridad. En ocasiones, las personas, por querer terminar un trabajo o por finalizar un experimento, no ven los riesgos y es tarea del supervisor estar atento a estas imprudencias. En la Antártida te la juegas y, por ello, siempre hay que ser muy cauteloso. Yo, personalmente, recuerdo que, cuando estaba allí, todos los días pensaba lo mismo. "Qué bien, hoy no hemos tenido ningún accidente; ya veremos mañana".
- ¿Qué tipo de investigaciones se llevan a cabo en la Antártida?
- Es importante decir que no existe una investigación antártica, sino que existen tareas de investigación que se llevan a cabo en la Antártida. Por las particularidades de este espacio geográfico, allí se desarrollan, sobre todo, trabajos relacionados con la geología, la geofísica, la meteorología y la zoología. En nuestro caso, y como muchas de las personas que estamos en la base Juan Carlos I somos oceanógrafos, también llevamos investigaciones relacionadas con el mar y las corrientes marinas.
- ¿Por qué la Antártida es tan interesante para los científicos de todo el mundo?
- Es un lugar único en el planeta. Para los biólogos es un reto descubrir cómo pervive la vida en un medio tan hostil. Para los zoólogos, por ejemplo, resulta excepcional el crecimiento de los pingüinos, ya que es el más claro ejemplo que tenemos de cómo la naturaleza selecciona a los individuos más fuertes. Para los geólogos supone un lugar fascinante porque todo lo que ha ocurrido en la historia de la Tierra se encuentra inscrito entre los hielos de la Antártida. En definitiva, los más variados especialistas pueden hallar muchísimos motivos de estudio en este continente blanco, virgen y maravilloso.
- Los intereses internacionales, políticos, estratégicos o económicos, ¿pueden poner en peligro el cuidado y la conservación de la Antártida?
- Yo diría que no. Para mí, la situación actual de la Antártida es una satisfacción. Creo que es la primera vez que la humanidad comparte un espacio geográfico dedicado exclusivamente a la ciencia, tal y como se señala en el Tratado Antártico firmado por doce países en 1959. Además, en 1983, el Protocolo de Madrid añadió al Tratado un firme propósito de conservar la Antártida. Para mí, este continente podría ser un ejemplo bastante bonito de lo que sería un planeta Tierra en el que todo el mundo se ayudase y donde no existieran los conflictos bélicos. Lamentablemente, cuando abandonas la Antártida, todo vuelve a complicarse.
- Desde un punto de vista más personal, ¿qué le ha enseñado la Antártida a Josefina Castellví?
- Me ha enseñado solidaridad. Pero, sobre todo, me ha enseñado a valorar las cosas en su justa medida. La Antártida es un lugar donde un generador eléctrico equivale a sobrevivir y donde el agua corriente es un lujo. Y, desde luego, esto te ayuda a comprender el valor real, genuino y auténtico de la vida.
www.gonzalez-zorrilla.com

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