martes, 16 de mayo de 2006

Y digo España

Las múltiples tensiones nacionalistas que han surgido en España alentadas por el falso progresismo del Partido Socialista en el Gobierno y bien alimentadas desde los ámbitos vasco y catalán más patrioteros están dando luz a una situación socio-política raroextraña en la que hablar de España como nación comienza a ser algo absolutamente anacrónico. A tenor del predominante pensamiento único buenista, pronunciar el nombre de España en alto no tiene ningún sentido y solamente sirve para crispar el ambiente.
Qué quieren que les diga. Quienes llevamos viviendo en Euskadi más años de los que podemos recordar somos muy conscientes de cuáles son las instituciones que garantizan nuestra libertad, de cuál es la administración que ha de garantizar nuestro derecho a disentir, de dónde se encuentran las ciudades en las que podemos expresarnos sin temor y de qué lugar ocupa en nuestra vida diaria el sentimiento nacional. Para los muchos vascos y catalanes, y dentro de poco valencianos, mallorquines y andaluces, que somos víctimas de la opresión nacionalista, España es, principalmente y aunque a muchos les pese, el lugar donde podemos liberarnos de la antropofagia política de nuestras comunidades, de la ignorancia cultural que en nuestros territorios han extendido los PNV, CiU o ERC de turno, de la represión ejercida en nuestra tierra por los comisarios políticos, culturales y económicos del nacionalismo en el poder y, en fin, del clima de cerrazón moral que imponen quienes siguen siendo antes deudores de un presunto pueblo que orgullosos ciudadanos de la libertad.
La “nación de naciones” del Partido Socialista Obrero ¿Español? y de José Luis Rodríguez Zapatero es una inmensa majadería no solamente porque es una antítesis absurda sino porque, además, donde menos nación, en el sentido decimonónico de la palabra, hoy hay es en el término España. A la ignorante e intransigente progresía española le molesta mucho, y con razón, el orgullo patriotero, la prepotencia étnica, la batalla de la banderas, el militarismo que supuran la mayoría de los himnos y el tufillo claustrofóbico que se desprende de los grandes discursos vernáculos, pero, al parecer, a la izquierda solamente le incomoda este clima cuando es la derecha quien lo provoca. Si los salvapatrias, los abanderados, los racistas, los patrioteros o los separatistas son los nacionalistas del PNV, de CiU, de ERC o de Batasuna, la cosa cambia y todo puede y debe ser aceptado.
Para quienes intentamos escapar de la amenaza de los reinos taifa, España, como territorio democrático común, con una enriquecedora y abierta tradición cultural, sólidamente implantada en el marco internacional, con una democracia consolidada, y abierta a los ciudadanos de cada una de sus regiones y de un sinfín de países, significa nuestra tierra de promisión y es, hoy en día, el gran país, de tolerancia y de civilidad, de los españoles que nos consideramos no nacionalistas.
gzorrilla@gmail.com
www.gonzalez-zorrilla.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...