miércoles, 7 de junio de 2006

La democracia asediada: PSOE y nacionalistas criminalizan a las víctimas y convierten en víctimas a los verdugos

Hay algo que va muy mal en España cuando, de la noche a la mañana, al principal partido de la oposición se le criminaliza mientrasse santifica a quienes durante más de treinta años han estado justificando la barbarie, alentando la eliminación física de los ciudadanos vascos no nacionalistas y jaleando todos y cada uno de los atentados de la banda terrorista ETA.
Los desaciertos políticos del Partido Popular, que no son pocos, no pueden justificar de ningún modo esta especie de santa alianza dialogante que se ha puesto en marcha para convertir en verdugo al partido político que más ha sufrido los embates de los criminales y para trocar en víctimas a quienes aún siguen pensando que golpear con un tiro en la nuca a un adversario ideológico o colocar un coche bomba para matar a un concejal democráticamente elegido son comportamientos que pueden ser comprendidos e, incluso, justificados.
El pensamiento único promovido por los socialistas españoles, que junto con los franceses están demostrando ser los más estalinistas de Europa, y los ultranacionalistas patrios está dando, hasta el momento, fructíferos resultados al duopolio formado por ETA-Batasuna: el anuncio del PSE de comenzar a dialogar con los voceros de los terroristas ha provocado que ‘de facto’ se dé el primer paso para que comience el principio del fin de la ilegalización de Batasuna; el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que tan efectivo resultó en su momento y que ha sido una las herramientas más eficaces para llevar a ETA a sus niveles más elevados de debilidad, se ha roto estrepitosamente; los terroristas, con su amenaza velada pero constante de poner fin a su ‘alto el fuego permanente’, se han convertido en los auténticos gestores de la agenda del ‘proceso de paz’. Si por si todo esto fuera poco, resulta evidente que van a promoverse determinadas negociaciones políticas desde el momento en el que los criminales han convertido en prioritaria la puesta en marcha de dos mesas de diálogo, una de ETA y el Gobierno para hablar del futuro de los presos de la organización criminal, y otra formada por todos los partidos vascos (incluyendo en la misma, y con el máximo protagonismo, a la ilegalizada Batasuna) en la que se abordarán los temas estrictamente políticos.
El Gobierno de José Luis Zapatero quiere repetir en Euskadi la desastrosa experiencia de Pascual Maragall en Cataluña, y para llevar adelante este empeño no tiene reparos en llevarse por delante buena parte del entramado institucional patrio. Lo que olvida el PSOE es que el desmoronamiento en Cataluña del acuerdo de Gobierno entre el PSC y Esquerra Republicana solamente ha tenido como consecuencia, y no es poco, la máxima crispación del panorama político, la necesidad de convocar unas próximas elecciones, la radicalización de los ultranacionalistas y un importante descrédito de la clase política de esta región. En Euskadi, el error de otorgar a Arnaldo Otegui y Josu ‘Ternera’ el papel de protagonistas principales en el ‘proceso de diálogo’, la equivocación al creer que los terroristas de ETA pueden aceptar su final solamente asumiendo lo absurdo de la actividad terrorista y el grave desliz que para el sistema democrático supone deslegitimar al principal partido de la oposición mientras se convierte en referentes a los adláteres de los criminales va a implicar un fracaso de incalculables consecuencias. Una profunda decepción para el País Vasco, para el resto de España y, sobre todo, para las instituciones democráticas y el sistema de libertades que nunca han debido de ponerse en venta por las promesas y las amenazas de un puñado de terroristas que oscilan entre el ultranacionalismo más obtuso, el fascismo más rampante y el comportamiento mafioso más elemental.
gzorrilla@gmail.com
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