miércoles, 21 de junio de 2006

On bullshit (Sobre la manipulación de la verdad)

Leo ‘On bullshit’ (Editorial Paidós, 2005), el libro de Harry G. Frankfurt sobre la manipulación de la verdad, y encuentro un texto incisivo, muy bien construido en su desacostumbrada brevedad, en el que el filósofo norteamericano reflexiona sobre la inmensidad de la charlatanería que inunda nuestro mundo, desde el ámbito de las conversaciones privadas hasta el altavoz global que suponen las grandes redes de medios de comunicación.
Para Frankfurt, al final, el exceso de palabrería es uno de los síntomas más claros de la pérdida de contextos, de referentes y de valores que caracteriza a nuestra época. La locuacidad desmedida, viene a decir este magnífico ensayista, no tiene nada que ver con la verdad o con la mentira, sino que se encuentra íntimamente ligada con la total carencia de criterios para construir, para dibujar la realidad a través del lenguaje. El lenguaraz, señala el también autor de “Las razones del amor”, es alguien que ignora por completo las exigencias de la veracidad o de la falsificación, pues a él no le importan esos criterios, ya que se encuentra en un estadio ajeno a ellos. El charlatán, dice Frankfurt, “no rechaza la autoridad de la verdad, ni se opone a ella. No le presta ninguna atención en absoluto. Por ello la charlatanería es peor enemigo de la verdad que la mentira”.
¿Por qué hay tanta charlatanería, tanta manipulación de la verdad?. En opinión del autor, “la proliferación contemporánea de la charlatanería tiene también raíces más profundas en las diversas formas de escepticismo que niegan que podamos tener acceso seguro alguno a una realidad objetiva y que rechazan, por consiguiente, la posibilidad de saber cómo son realmente las cosas. Esas doctrinas ‘antirrealistas’ socavan la confianza en el valor de los esfuerzos desinteresados por determinar qué es verdad y qué es falso, e incluso en la inteligibilidad de la noción de indagación objetiva. (...) En lugar de tratar primordialmente de lograr representaciones precisas de un mundo común a todos, el individuo se dedica a tratar de obtener representaciones sinceras de sí mismo. Convencido de que la realidad no posee naturaleza alguna inherente que uno pudiera confiar en determinar como la verdad fiel de las cosas, se consagra a ser fiel a su propia naturaleza individual. Es como si decidiera que no tiene sentido intentar ser fiel a los hechos, por lo que, en vez de eso, ha de intentar ser fiel a sí mismo”.
gzorrilla@gmail.com
www.gonzalez-zorrilla.com

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