lunes, 3 de julio de 2006

El Papa Benedicto XVI y el relativismo

Resulta curioso que la mayor parte de los medios de comunicación destaque que el Papa Benedicto XVI, que a finales de esta semana visitará Valencia, ha centrado la mayor parte de sus esfuerzos en luchar contra el relativismo. Ciertamente, el Pontífice, que lleva varias décadas ocupando puestos de máxima responsabilidad dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica, se ha destacado por su constante denuncia de la pérdida de valores que, en su opinión, caracteriza a las sociedades occidentales, por su empeño en regresar a un mundo en el que se sigan valorando como se merecen conceptos tradicionales como la familia y por su constante crítica a la secularización de la vida delos ciudadanos. Pero lo que me resulta imprudente es que los mismos medios que tanto informan del trabajo de Ratzinger en contra de los relativismos morales no expliquen que esta labor tronante del Papa tiene un truco grande y vergonzoso.
Benedicto XVI denuncia los males del relativismo, pero no porque éste sea una corriente intelectual básicamente demoledora que diluye la importancia fundamental de los derechos fundamentales de las personas, que pone en un mismo plano de igualdad todo tipo de ideologías y de creencias, y que rehuye de la existencia de una ética común para todos los seres humanos, sino porque el relativismo también implica una constante y triunfante liquidación de los férreos pilares doctrinales sobre los que se asienta la Iglesia Católica. El Papa quiere terminar con el relativismo, pero no para que, por ejemplo, todos los hombres y mujeres del orbe podamos disfrutar de un conjunto de derechos y deberes básicos que trasciendan ideologías y creencias políticas, sociales, culturales o religiosas, sino para que todos terminemos encontramos la solidez, la referencia y el refugio en los brazos reaccionarios, demagógicos, farsantes y cínicos de la Iglesia Católica. Lo contrario del relativismo cultural que, ciertamente, en la mayor parte de sus versiones resulta una impudicia moral, ha de ser el predominio de una ética democrática, basada en el respeto máximo a los derechos elementales de las personas, y construida sobre la idea de que hay una serie de valores fundamentales que han de respetados, tal y como se recoge en la Declaración Universal de los derechos Humanos. Por el contrario, la solución al relativismo no es, tal y como quiere hacer creer el Papa Benedicto XVI al mundo, que la Iglesia Católica se autoproclamente en defensora y en impositora de un código moral integrista, discriminador y sectario que nos retrotrae a los momentos más negros de nuestra historia.
gzorrilla@gmail.com
www.gonzalez-zorrilla.com

4 comentarios:

  1. El relativismo es lo menos malo que puede haber.

    En manos de un ser humano cualquier cosa que se asemeje, aunque sea remotamente, a una "verdad absoluta" se convierte rápidamente en una justificación para avasallar, dominar y hasta matar.

    De todas formas, creo sinceramente que esa moda de hablar de relativismo es una manipulación interesada promovida por quien quisiera ostentar la verdad absoluta. La táctica sería algo así como "pongamos como enemigo el 'relativismo', luego demostraremos las deficiencias del relativismo y saldrá victorioso nuestro absolutismo".

    Quizá los budistas, los mismos que cuentan que se convierten al catolicismo porque "cuesta tan poco hacer felices a los misioneros que no hacerlo traería mal karma", tengan la respuesta.

    Quizá la tenga Jesús cuando, harto de comprobar la mezquindad egoísta del ser humano, declaró "Ama al prójimo como a tí mismo".

    Quizá la haya tenido Michael Jackson (polémicas aparte) cuando escribió aquella letra que decía "Antes de juzgarme, intenta con todas tus fuerzas amarme".

    Pero creo que al final lo menos malo va a ser promover el relativismo y el pasotismo. Los vagos y desinteresados nunca han empezado ninguna guerra.

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  2. [...] Existe una marcada tendencia actual a combatir el relativismo e instaurarlo como el peor mal de nuestros días... es igual de pernicioso que emplear el relativismo como pretexto para justificar todo tipo de fechorias... [...]

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  3. Anónimo10:46 p. m.

    La verdad, no podemos ser garantes de tener la verdad, porque ella es una sola y no está ni en los derechos Humanos ni en lo que un ser humano quiera expresar porque sí, porque a veces nos sentimos atacados en nuestros intereses y forma de pensar y por ello reaccionamos hasta con agresividad.
    Invitaría al dueño de este blog a que si puede reaccionar ante lo que dice, no del Papa ni de la Institución, sino de una Verdad que lo ha hecho nacer y vivir, pues que oriente mejor a los que leen su blog. O de lo contrario habría que seguir lo que dijo Jesús: "Este es un pueblo duro de corazón que no se quiere convertir ni quiere que yo los sane, pues por más que tengan oídos no quieren oir, ni por más que tengan ojos no quieren ver".

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