jueves, 30 de agosto de 2007

Carlos Martínez Alonso, presidente del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas de España), es un ignorante

Solamente un ignorante, un cretino o un absoluto imbécil, o solamente quien sea las tres cosas a la vez, se atrevería a decir lo que Carlos Martínez Alonso, presidente del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), afirma en una reciente entrevista publicada en el diario español “El País”. Y es que incidiendo en esa extraña, antigua y analfabeta obsesión que algunos demuestran por establecer diferencias y distinciones entre el “pensamiento humanista” y el “quehacer científico”, este gerifalte de pacotilla, este lumbreras que difícilmente aprobaría hoy un curso de educación secundaria, afirma, sin ningún tipo de rubor o vergüenza, que “mi percepción es que las humanidades, tu mundo (explica a su interlocutora) está en el pasado... Los libros te dicen poco... Son fundamentales para la educación, pero para la investigación no sirven... Yo los contemplo como un fósil o como un hueso, pero nunca como parte de lo que altera lo que te rodea.” Ya ven ustedes, según este insigne individuo, los libros no alteran el mundo y, por lo tanto, la Biblia, el Quijote, las obras de Shakespeare, el “Origen de las Especies” de Charles Darwin o las recopilaciones de artículos de Albert Einstein, entre miles y miles de publicaciones con las que, desde los jeroglíficos egipcios hasta la actualidad, los seres humanos han moldeado la naturaleza y la historia, poseen un escaso valor y son, simplemente, reductos del pasado.

Pero es que, además, no contento con declamar semejante estupidez en el periódico español de mayor difusión, Carlos Martínez Alonso, presidente del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), remata la faena explicando que, “en el caso de la ciencia, existe la realidad. Vosotros (haciendo referencia a lo humanistas) no tenéis realidad”. Así es como, según esta mente preclara, responsable del mayor organismo público de investigación de los existentes en España, las novelas o los ensayos que no tienen un carácter exclusivamente científico no trabajan sobre la realidad. De esta forma, y según este individuo, volúmenes como el “Principia Mathematica” de Isaac Newton, la “Suma Teológica” de Tomás de Aquino, la “Riqueza de las Naciones” de Adam Smith, la “Interpretación de los Sueños” de Sigmund Freud o, más recientemente, la “Breve historia del tiempo” de Stephen Hawking, no han influido sobre la realidad, por no hablar de tantas novelas, poemarios y ensayos como a lo largo de los siglos han ido conformando nuestro mundo tal y como hoy lo conocemos.

Sencillamente, Carlos Martínez Alonso es un inculto, pero no solamente lo es por no tener ni idea de lo que es un libro ni de lo que éste supone sino que, sobre todo, este señor es un lego porque en el pórtico del siglo XXI intentar hacer distinciones, y tan radicales, entre humanistas y científicos es un empeño de iletrados que se niegan a entender algo muy elemental: que todos los grandes científicos que se han sucedido a lo largo de la historia han sido, a su vez, grandes humanistas. Por eso Carlos Martínez Alonso, en el mejor de los casos, podrá ser un científico correcto e, incluso, un buen científico, pero nunca será un científico a tener en cuenta. Ni en el presente ni en el futuro.

www.gonzalez-zorrilla.com

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