miércoles, 5 de septiembre de 2007

Razones por las que no me gustan las películas de Quentin Tarantino

Si hay algo que no puedo soportar son las modas culturales que encumbran un libro, una película, un autor o un director en base a que, repetidamente y a través de un misterioso proceso de marketing vírico, éste se convierte en paradigma de lo “cultural”, de lo “innovador”, de “lo moderno” y de lo que todos hemos de leer, ver o escuchar para estar más “in”.

En España esto ocurre con creadores de todo el ámbito cultural pero, especialmente, con personalidades ligadas al mundo del séptimo arte. Julio Medem, por ejemplo, es, a mi modo de ver, uno de los peores directores de la historia del cine pero su reiterada y cargante presencia en los medios de comunicación, principalmente en los que se autodefinen como más “avanzados” o “liberales”, es la que logra, al final, que la opinión pública considere a este realizador como un genio. Pero, en fin, otro día hablaremos de Julio Medem. Hoy quiero hablarles aquí de mi aversión hacia la obra Quentin Tarantino y de los motivos de la misma, ahora que la alergia a este realizador se me ha disparado con motivo del reciente estreno de “Death Proof”, la última película que ha perpetradoel también responsable de otros trabajos como como “Kill Bill” (2003) o “Pulp Fiction” (1994).

Algunas de las razones por las que no me gustan las películas de Quentin Tarantino: por su utilización grosera de la violencia; por su incapacidad para crear un ritmo narrativo eficaz (acumular un torrente de escenas rápidas no tiene nada que ver con el ritmo); por la inexistencia en sus películas de un argumento que sea mínimamente sólido; por el empleo que hace del sonido cinematográfico como herramienta para aturdir el entendimiento del espectador; por la burda manipulación que hace de muchos de los principales referentes de la cultura popular norteamericana; por su empeño en incidir en los aspectos más procaces del lenguaje; por su insistencia en convertir los crímenes más horrendos en algo frívolo, trivial y divertido; y, en fin, porque para lo que para muchos es una utilización magistral de la música para mí solamente es un empleo fraudulento de canciones excelentes para tapar la nada de una composición visual que, en silencio, o solamente sostenida por sus diálogos atroces, no se mantiene en pie. Por cierto, tampoco me gusta como actor, aunque me gustan los actores que selecciona para sus películas.

Un ejemplo de lo que comento puede verse en el traíler promocional de su última película “Death Proof”.

www.gonzalez-zorrilla.com


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