martes, 18 de diciembre de 2007

Civilización contra barbarie

Preguntada por lo que sentía al casarse con un hombre treinta años mayor que ella, Ghulam, una niña afgana de 11 años de edad, respondió, simplemente, que “nada”, que “no conocía de nada a ese hombre” que, como su futuro marido, y dada la absoluta carencia de derechos de que disponen las mujeres en Afganistán en particular, y en la mayoría de los países musulmanes en general, a partir del día de su boda iba a tener permitido hacer con ella lo que quisiera.

La fotógrafa norteamericana Stephanie Sinclair, con esta imagen atroz en la que Ghulam, de 11 años, mira con ojos de desconcierto y temor a su marido, Mohamed, de 40 años, ha obtenido el Premio Unicef a la mejor fotografía del año, galardón al que aspiraban 142 fotógrafos de 31 países.

La imagen de Stephanie Sinclair es un alegato contundente contra los múltiples ataques de todo tipo (tráfico de menores, prostitución infantil, bodas concertadas, niños trabajadores, etc) que, en demasiadas partes del mundo, se prodigan contra los niños e, incluso, contra los bebés. Pero, sobre todo, esta fotografía ganadora del Premio Unicef demuestra que el “choque de civilizaciones” del que hablaba Samuel Huntington sí existe en realidad y no puede ser amortiguado con la palabrería vacua y falsamente bondadosa de la “alianza de civilizaciones” o del “encuentro entre los pueblos”.

La imagen atroz de Ghulam mirando con ojos de absoluto desconocimiento, de sumisión, de subordinación y de rendimiento a quien va a ser su marido no es solamente la imagen evidente de un brutal atentado contra los derechos de la infancia. Es una muestra más de que la civilización occidental ha de saber defender sus valores, y de imponerlos si fuera preciso, a quienes amparándose en creencias religiosas que curiosamente siempre benefician a los mismos o escudándose en costumbres ancestrales que permanentemente destruyen a los mismos sectores de la población no cesan de prodigar los más feroces ataques contra los derechos humanos más elementales.

El problema fundamental al que se enfrenta Occidente es que, en el mundo, y especialmente en los países árabes, hay demasiados Mohamed de 40 años que, impositivamente, se casan con muchas Ghulam de 11 años. Por ello, hablar de solidaridad entre culturas y respeto entre religiones es una grave entelequia y una muy peligrosa ignominia. Para que pudiéramos comenzar a hablar sobre la tan manida y manipuladora alianza de civilizaciones que tanto gusta a algunos, sería conveniente que, por ejemplo, las mujeres de cualquier lugar del mundo pudieron vivir en cualquier país musulmán con la misma libertad y con los mismos derechos con que cuentan las mujeres musulmanas que viven en los países occidentales. Mientras tanto, todo lo demás será siempre un choque, pero no entre civilizaciones, sino entre civilización y barbarie.

www.gonzalez-zorrilla.com


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...