miércoles, 16 de julio de 2008

“Fringe”: Un inmenso e incomprensible despropósito


“Fringe”, el nuevo trabajo de J. J. Abrams, auténtico espíritu impulsor de la magnífica y referencial “Lost” (“Perdidos”), se presenta como una de las grandes apuestas de las series norteamericanas para el próximo otoño. La producción, que de hecho se estrenará en Estados Unidos en el mes de septiembre, ha lanzado ya su capítulo piloto, de doble duración, con el que se pretende presentar esta realización a las diferentes cadenas, a los anunciantes y a los clientes internacionales.
La verdad es que algunos de quienes hemos visto este primer episodio de “Fringe” nos hemos quedado desagradablemente sorprendidos porque nunca hubiéramos podido pensar que un creador brillante y experto guionista como J. J. Abrams pudiera llegar a firmar tamaña tontería, semejante baratija audiovisual, aunque la inversión económica realizada para este capítulo inicial haya sido de las mayores que se han hecho nunca para los primeros pasos de una serie.
“Fringe”, según se nos expone en el primer episodio, se va a centrar en el trabajo de un cuerpo especial de investigadores, formado por diferentes personas seleccionadas entre los candidatos más destacados de diferentes agencias de seguridad norteamericanas, que se dedicarán a investigar casos paranormales, fenómenos extraños y sucesos en el “límite de la ciencia”. Se trata, como pueden ver, de una nueva vuelta de tuerca a series como “Expediente X”, aunque sin el poder estético, la fuerza argumental, la sutileza narrativa y la elegancia visual de la añorada serie de Chris Carter.
Si tomamos como referencia el capítulo piloto, que generalmente suele ser el mejor de muchas series, “Fringe” va estar plagada de lugares comunes, de personajes planos, de historias que bordean el ridículo, de diálogos más tendentes a la carcajada que a la sugestión y de persecuciones tan espectaculares como inútiles. Una auténtica decepción, ya les digo. Todos sabemos que es prácticamente imposible estar rozando la maestría televisiva capítulo tras capítulo, tal y como ocurre en “Perdidos”, pero pasar, repentinamente. de alumbrar a los náufragos más fascinantes de la ficción universal a crear una absoluta bobería como promete ser “Fringe” es algo que tiene una difícil explicación. Aunque quizás todo resida en que los mejores guionistas de la factoría Abrams todavía están demasiado ocupados en buscar un final para Jack Sheppard, Kate Austin, Hurley, Sawyer y los demás. Esta sería la única explicación para comprender el gran despropósito audiovisual en el que, muy probablemente, se convertirá “Fringe”.


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