martes, 16 de septiembre de 2008

¿Por qué están perdiendo tantos lectores los grandes periódicos?


En una conversación informal mantenida con personas ligadas al mundo económico, alguien ha comentado, sorprendido, el fuerte descenso de ventas que están padeciendo los principales periódicos europeos y norteamericanos, lo que ha llevado a algunas de estas publicaciones a recortar de una forma importante puestos de trabajo e inversiones en nuevos proyectos y productos. Me han preguntado mi opinión al respecto, queriendo saber si este fenómeno es debido, sobre todo, al auge espectacular de los medios de comunicación en Internet.
Y sí, pienso que, efectivamente, los grandes periódicos internacionales en particular, y los grandes medios de comunicación en general, están viendo recortadas sus audiencias por la fuga de muchos lectores, especialmente jóvenes (15 a 29 años), hacia la Red. Pero también pienso que esto no explica, ni remotamente, la progresiva reducción de lectores de los periódicos tradicionales. En mi opinión, la pérdida, en algunos casos dramática, de esta audiencia está íntimamente ligada a otra cuestión: la pérdida por parte de las grandes cabeceras informativas de su valor referencial como únicos elementos capaces de marcar y definir la agenda política, social y cultural de las sociedades democráticas.
Esta pérdida de influencia ha sido dinamitada, en parte, por el surgimiento de nuevos medios de comunicación en la Red, medios que han demostrado que también se puede hacer un periodismo efectivo, dinámico, de calidad y, sobre todo, incomparablemente más barato en Internet. También la explosión de miles de blogs sobre los más variados temas (algunos de ellos con contenidos de alta calidad) y el auge del periodismo ciudadano tienen determinada responsabilidad en la pérdida de influencia de la prensa tradicional. Pero hay otra serie de factores, de responsabilidades, que competente únicamente a los medios y que están jugando un papel estratégico en la actual crisis de los modelos periodísticos clásicos.
a) La excesiva sumisión de las cabeceras tradicionales, en ocasiones hasta el sonrojo, a determinados intereses económicos y políticos. Algo que, de un modo u otro, siempre ha sido habitual y hasta cierto punto lógico se ha convertido ahora en una enfermedad crónica.
b) La caída de muchos medios referenciales en un egocentrismo insultante que considera que lo único importante que ocurre en el mundo tiene que ver con los políticos y los periodistas.
c) El sometimiento de muchos medios, sobre todo en España, a una concepción integrista de la política y de la ideología, basada fundamentalmente en el principio del “estás conmigo o estás contra mí”.
d) La sumisión de los grandes medios tradicionales a un estricto, anquilosado, poco atractivo y arcaico “canon”, sobre todo en cuestiones culturales, que ha provocado que muchos lectores no encuentren en ellos informaciones que les resulten interesantes.
e) La cada vez mayor falta de rigor en las informaciones, que demasiado habitualmente se construyen sobre declaraciones sin preguntas, sobre notas de prensa sin comprobar, sobre hechos que erróneamente se dan por supuestos y sin ningún espíritu crítico.
f) La excesiva apuesta de los medios por los aspectos frívolos, banales y triviales, quizás arrastrados por la ola de “pensamiento débil” que nos impulsa desde la década de los ochenta del pasado siglo.
g) La cada vez más frágil preparación de algunos periodistas, con lagunas en su formación cultural que, solamente hace dos décadas, hubieran resultado inadmisibles.

Les ofrecemos unas escenas de “Bajo el Fuego”, película de Roger Spottiswoode, rodada en 1983, y protagonizada por Nick Nolte, Gene Hackman, Joanna Cassidy y Ed Harris, que, en mi opinión, es una de las mejores producciones que se han hecho sobre el mundo de la prensa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...