lunes, 24 de noviembre de 2008

Una tendencia llamada transparencia (El ejemplo de Caja Navarra)

Una de las principales tendencias culturales que se está viviendo en los últimos tiempos en el mundo de la empresa es la que se presenta bajo el lema de la transparencia. Se trata de una forma de dirigir los negocios, que se enmarca dentro de las exigencias de la responsabilidad social corporativa (RSC), en la que las principales decisiones que se toman por los órganos directivos se exponen con claridad a los propios trabajadores de la empresa, a los proveedores, a los clientes y a la opinión pública.
Es difícil definir, concretamente, en qué consiste la transparencia en el mundo de la empresa, aunque todos sabemos, y hoy mejor que nunca, a qué graves situaciones de crisis, descontrol y desconcierto lleva la opacidad de las operaciones corporativas, el secretismo informativo y la falta de control, tanto institucional como mediático, sobre los actores principales del mundo económico.
Nadie está tampoco en condiciones de afirmar con rotundidad que una mayor transparencia empresarial, o que una mayor asunción por parte de las empresas de los principios más elementales de las corporaciones éticas o de la responsabilidad social, vayan a contribuir indefectiblemente a un mejor funcionamiento del motor capitalista. Pero, desde cualquier punto de vista, siempre será mejor incidir en estas cuestiones, valorarlas cuando se producen y tenerlas en cuenta a la hora de tomar decisiones de consumo, que, simplemente, despreciarlas por demagógicas, que es la principal acusación que suelen recibir.
En España, y en el mundo financiero, Caja Navarra es, sin duda, la pionera en poner en práctica deciones, comportamientos y gestos propios de una banca ética. Esta entidad, que, por ejemplo, permite que sean los propios clientes quienes decidan a qué destinos se dirigen sus inversiones de obra social, ha vuelto a romper moldes utilizando, como es habitual en ella, los recursos más actuales que permiten las tecnologías de la comunicación.
En este sentido, y para explicar las razones por las que la CAN ha cogido 91 millones de euros del Fondo de Adquisicón de Activos Financieros puesto en marcha por el Gobierno español, a los directivos de Caja Navarra no se les ha ocurrido otra cosa que saltar a Youtube y exponer claramente las cosas. Transparencia, efectivamente, y una excepcional campaña de marketing que es imposible valorar si se tiene en cuenta el impacto que esta decisión comunicativa ha tenido en el resto de los medios, tanto audiovisuales como escritos.
Aquí tienen el vídeo, y juzguen ustedes mismos cómo Juan Odériz, director general adjunto de Caja Navarra, y Alberto Aniz, subdirector general adjunto y responsable de Tesorería de Caja Navarra, explican a los empleados de CAN por qué su entidad ha utilizado este medio de financiación.

www.gonzalez-zorrilla.com

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