martes, 2 de diciembre de 2008

“Ultimatum a la Tierra”: una nueva versión para una obra maestra del cine clásico

Protagonizada por Keanu Reeves, próximamente se va a estrenar un nueva versión de “Ultimatum a la tierra”, la producción que Robert Wise dirigió en 1951 y que significó una de las primeras pruebas cinematografías de que las historias de ciencia-ficción podían convertirse en películas excepcionales.
Sinceramente, temo el estreno de la nueva edición de “Ultimatum a la Tierra” porque las versiones actuales de los clásicos de la ciencia-ficción de los años cuarenta y cincuenta están siendo especialmente deleznables. Ocurrió con Tom Cruise y su efectista versión de “La guerra de los mundos”, con John Carpenter y su pésima relectura de la fantástica “El pueblo de los malditos”, con las diferentes reescrituras de “Los ladrones de cuerpos” y, sobre todo, con la pésima interpretación que Keneth Branagh realizó en 1994 del Frankenstein de Mary Selley.
Lo mejor es, sin duda, que el nuevo “Ultimatum a la Tierra” va a servir para que hablemos más del viejo “Ultimatum a la Tierra”. Y el viejo “Ultimatum a la Tierra”, protagonizado por Michael Rennie (Klaatu / Mr. Carpenter), Patricia Neal (Helen Benson), Lock Martin (Gort), Hugh Marlowe (Tom Stevens) y Sam Jaffe (Dr. Barnhardt), es una película excepcional que, concebida cuando apenas habían transcurrido unos cuantos meses desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se diseñó como un efectivo e inocente producto antimilitarista y antinuclear.
Basada en un relato de Harry Bates, “Ultimatum a la Tierra” narra la historia de una comisión extraterrestre que llega a nuestro planeta para mostrar su desacuerdo con las pruebas nucleares que aquí se están realizando. La advertencia alienígena es clara. Si la Tierra no cesa en sus experimentos atómicos y espaciales, será atacada por las fuerzas interplanetarias. Pero el recibimiento que los humanos dan a la expedición marciana es receloso y hostil desde el principio. Sólo Helen confía desde un principio en Klaatu y su robot Gort.
La película de Robert Wise, cincelada cuando todavía la ciencia-ficción apenas se encontraba abandonando su primer hogar en el mundo del comic y de las novelas baratas, está concebida con una elegante estética de cine de negro y con una asombrosa transparencia narrativa, tanto en su composición visual como en su planteamiento argumental. La efectividad que consiguió el film a la hora de transmitir su mensaje antibelicista, sumado al hecho de que la película es un ejemplo modélico del mejor cine clásico, convirtieron a “Ultimatum a la Tierra” en un éxito de público en su tiempo y, con el paso de los años, en una auténtica obra maestra. Algo, ciertamente, muy difícil de superar. (Vean, a continuación, los vídeos)




Nueva versión de "Ultimatum a la Tierra"





"Ultimatum a la Tierra", Robert Wise, 1951



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