martes, 31 de marzo de 2009

Mariano José de Larra o la esencia del mejor articulismo

Si la calidad y la intensidad de una obra artística se mide por su grado de resistencia al paso del tiempo, el periodista y escritor español Mariano José de Larra y Sánchez de Castro, nacido en Madrid el 24 de marzo de 1809 y muerto en la misma ciudad en 13 de febrero de 1837, es, sin lugar a dudas, dueño de uno de los bagajes creadores más interesantes del panorama literario en lengua castellana.
Ahora se celebra el 200 aniversario de su nacimiento, y Larra, uno de los más importantes exponentes, junto con José de Espronceda y Gustavo Adolfo Bécquer, del romanticismo español, sigue estando muy vivo entre nosotros porque la España que él describió, amó, sufrió y trató de situar en la senda de la modernidad sigue presentando, dos siglos después, algunos de los males que este autor tan bien identificó y describió.
Larra publicó en la prensa española, en apenas ocho años, más de 200 artículos excelentes con los que asentó las bases de un nuevo ensayismo literario y con los que dotó de un valor incipiente al género periodístico. Pero, además, con estos textos, muchos de ellos auténticas perlas literarias agrupadas, por ejemplo, en el volumen “Vuelva usted mañana”, Mariano José de Larra demostró sus inmensas cualidades para la sátira, para la ironía, para la denuncia y para la crítica, convirtiéndose en un hombre muy temido, sobre todo, por su irreductible independencia.
Bajo los pseudónimos de “Fígaro”, “Duende”, “Bachiller” o el “El pobrecito hablador”, Larra convirtió el articulismo en una obra de arte y, mientras tanto, hizo que su vida fuera un tumultuoso, convulso y caótico recorrido por veintisiete años de existencia trepidante y romántica que acabaría con un tiro en la sien. El que se propinó el escritor cuando supo que Dolores Armijo, la mujer culta, elegante, poeta, sofisticada y vitalista que se había convertido en la protagonista de todos sus desvelos tras un primer matrimonio fallido, había decidido que era imposible que reanudaran sus relaciones. Era lunes de Carnaval y, en su entierro, José Zorrilla, que luego sería famoso autor de “Tenorio”, leería una emocionante “Elegía” con la que se daría a conocer.
Tras su fallecimiento, la figura de Mariano José de Larra cayó rápidamente en el olvido, quizás porque demasiadas personas odiaban su sinceridad, su acidez, su rotundidad, su capacidad de invectiva y su poderosa personalidad. Tuvo que llegar el año 1908, para que algunos destacados representantes de la “Generación del 98”, como Azorín, Miguel de Unamuno o Pío Baroja, rescataran su nombre llevando una corona de flores a su tumba. Aquel homenaje significó su redescubrimiento y la identificación del grupo con el pensamiento de Larra y con su preocupación por España.

Leer y descargar "Los Calaveras", uno de los postreros y más brillantes artículos de Mariano José de Larra

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