viernes, 19 de junio de 2009

¿Nacemos con un sentido moral?

Uno de los ámbitos más recientes, novedosos e impactantes de la actual investigación científica es el que hace referencia a lo que se conoce con el nombre de neuroética. Se trata de una rama de la ciencia cognitiva que se dedica a estudiar la naturaleza de las intuiciones morales: ¿Cómo decidimos los seres humanos qué es bueno y qué es malo?.
Con el objetivo de profundizar en este mundo fascinante, el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de Primates de la Universidad de Harvard ha desarrollado un gran estudio a nivel mundial que ha denominado Encuesta de Juicio Moral (Moral Sense Test o MST). Este trabajo, que a través del planteamiento de una serie de dilemas morales tiene como objetivo revelar los mecanismos psicológicos que gobiernan nuestros juicios éticos, busca también averiguar cuáles son las diferencias y las similitudes entre las intuiciones morales de hombres y mujeres de edades diferentes, de culturas diferentes, con diferentes antecedentes educativos, de creencias religiosas diferentes, envueltas en diferentes ocupaciones, y expuestas a distintas circunstancias.
La tesis defendida por el el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de Primates de la Universidad de Harvard es que la mayoría de nuestras intuiciones morales son inconscientes, involuntarias, y universales, y que se desarrollan en cada niño independientemente de su educación. En opinión de estos expertos, cuando los humanos, desde los hombres primitivos del Valle del Rift hasta los jóvenes “geeks” de Silicon Valley, generan intuiciones morales, éstas son decisiones instintivas que se toman sin saber porqué o cómo. “Nosotros definimos esta capacidad como la facultad moral”, dicen los autores del estudio, y “nuestra meta es usar la información obtenida en el Moral Sense Test y en otras investigaciones para explicar qué es esta facultad moral, como ha evolucionado y cómo se desarolla en los humanos, creando individuos con responsibilidades éticas y preocupaciones por el bienestar humano.”

¿Existe una moral innata?



Marc Hauser, psicobiólogo de la Universidad de Harvard y autor del libro
“Moral minds: The unconscious voice of right and wrong.”, explica que “emociones como la venganza, la compasión o el amor son conductas que han ayudado al ser humano a sobrevivir en comunidad desde hace muchos miles de años. Incluso la moral es una herramienta heredada biológicamente para consolidar una sociedad. Desde una perspectiva multidisciplinar que abarca la neurobiología, la psicología, la antropología y la lingüística, Hauser defiende la existencia de unos principios morales universales que rigen nuestras decisiones y juicios a la hora de distinguir el bien y el mal”.
Esta tesis de la “facultad moral” que defienden Marc Hauser y el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de Primates de la Universidad de Harvard se contrapone radicalmente con lo que los científicos han pensado desde hace tiempo. Durante cientos de años, los expertos han argumentado que nuestros juicios morales proceden de deliberaciones racionales, conscientes, voluntarias, y autorreflexivas sobre lo que se debe ser y sobre lo que se debe hacer. Esta perspectiva ha aumentado la creencia de que nuestra psicología moral es una capacidad que se desarrolla lentamente, basada enteramente en la experiencia y la educación, y sometida a variaciones considerables a través de las distintas culturas.
¿Cuál es su opinión?, ¿Responden nuestros criterios morales a una facultad innata o son éstos consecuencia de un largo proceso de educación y acondicionamiento que comienza desde el momento que nacemos?

Acceso a la Encuesta de Juicio Moral

Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de Primates de la Universidad de Harvard

2 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante. Sin embargo, yo no separaría instinto de ética y moralidad. Todos nacemos con ciertos instintos: un bebé que no comprende códigos de comunicación llora si tiene hambre para hacerse entender pero su capacidad cognitiva no le permite separar lo que está bien o lo que está mal. Cuando rompe un juguete, es trabajo de los padres educarle e inculcarle esos valores que más adelante forjarán su sentido ético. De hecho en cuanto a juicios morales las diferentes culturas me parecen el ejemplo más propicio. Nuestra ética jamás nos permitiría lapidar a una mujer, otras religiones jamás permitirían cocinar una vaca.

    Somos lo que nuestra cultura junto con nuestro círculo social alimenta nuestra persona.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Hola, Aire de la Calle:

    Yo también pienso que, fundamentalmente, somos tal y como nos dibuja nuestro entorno más cercano, nuestra cultura y nuestra sociedad. Incluso, soy de los que piensan que, en muchas ocasiones, todos somos más hijos de la época que nos ha tocado vivir que de nuestros padres.

    Ahora bien, dadas las investigaciones que se están haciendo en neuroética quizás haya llegado el momento de darle la vuelta al argumento. Es decir, podría ser que, tal y como señalan algunos trabajos, todos naciéramos (por el interés de la especie) con una determinada "afinidad moral" hacia la colaboración, la cooperación y la ayuda mutua, pero que, en algunos casos, este sentido primigenio fuera roto, despreciado u olvidado por la presión de determinadas culturas y sociedades. Es decir, no se nace con una tendencia natural a lapidar mujeres: algunas culturas y algunas religiones incitan a ello.

    Un saludo,

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...