martes, 28 de julio de 2009

¿Es Asterix un reaccionario?

Astérix el Galo, que junto a Tintín y Lucky Luke, es, sin duda, el personaje más popular del cómic europeo, cumple ahora cincuenta años, y lo hace con un estado de salud envidiable que, sin duda, se extenderá en el futuro.
Asterix, así como sus inseparables amigos Obelix, Asurancetúrix, Abraracúrcix, Karabella, Ordenalfabetix, Esautomátix, Edadepiédrix o su perro Idefix, nacieron en 1959 en las páginas de la revista "Pilote", de la mano del guionista René Goscinny, fallecido hace algunos años, y del dibujante Alberto Uderzo.
Los 38 cómics oficiales de Asterix han sido traducidos a varias decenas de idiomas (incluyendo el latín y el griego antiguo) y se encuentran disponibles en numerosos países del mundo. Además, han sido varias las películas, tanto dramatizadas como de animación, que se han producido en los últimos años alrededor del personaje de Asterix que, desde 1992, también cuenta en París con un parque temático dedicado exclusivamente a sus aventuras. La importancia de Asterix en Francia es tal que el primer satélite artificial que este país lanzó al espacio en 1965 llevaba por nombre el del mítico luchador galo.
Los expertos en comunicación señalan que un elemento clave para el éxito de Asterix es el hecho de que contiene elementos cómicos para lectores de distintas edades: a los niños suelen gustarles las peleas y otros juegos visuales, mientras que los adultos apreciamos más la ironía, los juegos de palabras, las dobles lecturas o las múltiples alusiones culturales del cómic. Pero de Asterix hay que destacar, sobre todo, la efectividad y elegancia de su dibujo, la claridad de su narración, la brillantez de sus guiones, su humor siempre avispado y su apuesta permanente por la intrascendencia, la aventura y la diversión.

Argumento

"Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia esta ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor."
Las historias de Asterix comienzan siempre con este planteamiento, y la férrea resistencia de los aldeanos frente a los romanos se debe a la fuerza sobrehumana que adquieren tras beber una poción mágica preparada por su druida Panorámix. La aldea está rodeada por cuatro campamentos romanos: Babaórum (también traducido en ocasiones como "Pastelalrum"; el babas es un tipo de pastel), Acuárium (haciendo referencia a los recintos de exhibición de peces), Laudánum (el láudano es una planta) y Petibónum (algunas veces traducido como "Hombrecitum", ya que la expresión "petit bonhomme" significa "hombrecito"). Hay otros muchos personajes recurrentes en Asterix como los piratas, los comerciantes fenicios o la famosa Cleopatra.

Mensaje reaccionario

Me encantan los cómics de Asterix, aunque detesto su mensaje reaccionario, antimoderno, acientífico y ruralista. En Asterix, todo lo positivo está relacionado con la aldea (en el peor sentido de la misma), con la tradición, con las costumbres ancestrales y con la magia. El progreso, el desarrollo, el avance civilizador, la construcción de instituciones y el nacimiento de las primeras urbes, todo ello simbolizado por Roma y los romanos, es despreciado, humillado y burlado. Los cómics de Asterix, que destilan una filosofía de la vida ahistórica, machista, cruel y violenta, olvidan que la antigua Roma fue, sobre todo, un imperio urbano y práctico que, mientras expandía la filosofía, la literatura y el pensamiento griego, se dedicó a diseñar y potenciar novedosos desarrollos ligados al mundo de la ingeniería, la construcción, las infraestructuras viarias y la arquitectura civil. Los romanos levantaron carreteras, acueductos, sólidos puentes y grandes complejos termales, al mismo tiempo que idearon herramientas como el arco o la catapulta. Todo ello, además, dando cuerpo al latín, que posteriormente daría lugar a numerosas lenguas europeas.
Por todo esto, Asterix, hoy, no pasaría de ser un vulgar, irredento, conspirativo e ignorante ciudadano antisistema. Muy divertido, eso sí, pero absolutamente irrelevante a la hora de emprender proyectos que contribuyan a mejorar la vida de todos. No deberíamos confundirnos: en los cómics de Asterix, la hilaridad, la humorada y la travesura están del lado de los galos; pero la razón y la cordura es la que representan los romanos de Julio César.

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Un encuentro con Alberto Uderzo

1 comentario:

  1. Anónimo10:44 a. m.

    Es la visión más ridícula que he visto de los tebeos de Astérix, debiste ser el único niño que prefería vivir en Roma a hacerlo en una aldea donde el dinero no valía y se vivía rodeado de Naturaleza y paganismo.

    Seguro que crees en la democracia, votas y te tragas enteros los debates del estado de la nación.

    Madre mía, estamos apañados con gurús como tú ... Te recomiendo una canción de Sabina, "pastillas para no soñar".

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