lunes, 19 de octubre de 2009

El turbador universo estético de H. R. Giger aterriza en San Sebastián con un centenar de obras desasosegantes y sobrecogedoras

CGD Comunicación Global Digital. Este año se celebra el treinta aniversario de “Alien. El octavo pasajero”, una película mítica en la historia del cine, dirigida en 1979 por el magnífico realizador británico Ridley Scott. “Alien” habría de revolucionar los géneros de la ciencia ficción y del terror pero, además, habría de convertirse en una fuente inagotable de influencias para los más diversos ámbitos de la cultura y el arte contemporáneos.

El diseñador y artista suizo H. R. Giger fue el responsable del diseño del alienígena más feroz y extraordinario que ha dado hasta el momento la cinematografía universal. Ahora, la Sala Kubo de San Sebastián presenta una gran retrospectiva de este autor polifacético y espectacular que es, sin duda, uno de los fundadores de la actual imaginería estética que caracteriza al mundo de la tecnociencia.

La exposición donostiarra, que reúne un total de 106 obras de H. R. Giger (89 cuadros, 10 esculturas y siete piezas de mobiliario), refleja de una forma excepcional el misterioso, sobrecogedor, turbador, macabro y poderosísimo universo estético creado por un autor que ha sabido tratar como nadie múltiples argumentos relacionados con la tecnología, la materia, la vida, la muerte, lo urbano, la enfermedad, lo monstruoso, la magia o el inconsciente colectivo.

BIOMECÁNICA Y OSCURIDAD

La obra de H. R. Giger se sitúa en la parte oscura de la existencia, en las cavernas y entre tinieblas, en un lugar claustrofóbico, húmedo y convulso donde perviven desde tiempos inmemoriales maquinarias enigmáticas, seres imposibles, texturas inauditas y monstruos abominables. Y es que, sobre todo, Giger es un artista plástico que cuenta con un estilo propio y único, acuñado por él mismo como “biomecánico”, en el que, con una apabullante destreza, mezcla múltiples formas de origen biológico y los más variados elementos tecnológicos. En la obra de este visionario, la carne se funde con el metal, lo orgánico se licúa entre plásticos y desechos industriales, y anatomías humanas y animales se convierten en algo diferente cuando son devoradas por cables, tubos, sensores y conectores.

Como muy bien señala Carlos Arenas, uno de los especialistas que más y mejor conocen la obra de H. R. Giger, y comisario de la muestra que ahora se ofrece en la Sala Kubo de la capital guipuzcoana, Giger ha elaborado, a través de la biomecánica, “un imaginario subyugante plagado de cyborgs, monstruos, demonios y diosas satánicas, fetiches y pasajes góticos, que cohabitan en un mundo perturbador. Sin embargo, su obra no se detiene en lo superficial y profundiza en los lugares más recónditos de la mente humana. Paisajes ginecológicos y visiones intrauterinas, imágenes infernales, monstruos amenazantes, pandemias y aberraciones sexuales coexisten en un contexto visionario.”



H. R. GIGER

El diseñador, pintor, escultor y dibujante Hans Ruedi Giger, conocido internacionalmente como H. R. Giger, nació en la ciudad suiza de Chur en 1940. Hijo de una familia de químicos, comenzó a trabajar como proyectista de interiores y, a partir de 1968, se dedicó exclusivamente al arte, entendiendo éste en su significado más amplio, ya que este creador transita con idéntico éxito tanto por el mundo del diseño como por el dibujo, la escultura o la pintura.

Su reconocimiento por parte del gran público llegó tras perfilar y desarrollar la mítica criatura extraterrestre y algunos escenarios de la película “Alien, el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979). Para conseguir la que, a la postre, habría de ser la creación por la que sería más conocido, Giger se basó en algunas obras pictóricas que había creado anteriormente y que había reunido bajo el título de "Necronom V".

Por su trabajo en este film de ciencia-ficción, Giger recibiría en 1980 un “Oscar” de Hollywood al mejor diseño de escenarios.

A partir de ese momento, la fascinación y el interés popular por la obra de H. R. Giger fue incrementándose de forma exponencial, aunque éste, por su vocación cinematográfica, no acabara de ser admitido en los círculos artísticos más ortodoxos. A lo largo de los años, este artista ha ido dando luz a un obra creadora muy original que, además de captar excepcionalmente el espíritu de nuestra época, ha coronado a Giger como el más fascinante diseñador de formas imposibles y mundos fantásticos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...