viernes, 8 de enero de 2010

Juan López de Uralde, Greenpeace y los papanatas


Leo los periódicos, escucho los informativos radiofónicos, oigo múltiples opiniones en la televisión, y todavía no acabo de creérmelo: editorialistas, analistas, intelectuales, comentaristas, periodistas y presuntos expertos en todo, farfullan a coro sobre lo injusta, lo desmedida y lo equivocada que ha sido la detención en Copenhague (Dinamarca), durante 21 días, del director de Greenpeace España, Juan López de Uralde. Es más, observo la llegada del susodicho al aeropuerto de Barajas y, dados los gestos ostensibles de victoria del recién venido (ver vídeo), más bien creo estar presenciando el arribo de un deportista triunfante, de un famoso actor o de alguien que ha conseguido una hazaña benéfica y poco común.

Durante apenas tres semanas, este individuo ha estado retenido en Dinamarca por intentar colarse en la cena de gala de los líderes mundiales en la Cumbre del Clima que se celebró el pasado mes de diciembre. Esto es un delito en cualquier país civilizado del mundo y, además, no solamente es un quebrantamiento de las normas más elementales de convivencia sino que, sobre todo, es una gravísima falta de respeto a las instituciones más prestigiosas de un país modélicamente democrático. Éstas, lógicamente, han actuado como corresponde ante una situación como la descrita. Y es que, vamos a ver una cosa: ¿quién es Juan López de Uralde?, ¿quién cree Greenpeace que es para suponer que sus opiniones sobre el cambio climático son mejores o más acertadas o más precisas, que las de los demás, políticos, científicos y tecnólogos mundiales incluidos?, ¿quién ha elegido a Greenpeace como paladín de la defensa medioambiental?, ¿quién ha otorgado a Greenpeace, o a cualquier otra oenegé de su mismo pelaje, la posesión absoluta de la razón y de la verdad?

Pienso que Greenpeace en particular, y las ONG en general, deben existir porque, a grandes rasgos, son instrumentos parcialmente útiles para la intervención de los ciudadanos en la cosa pública y en el desarrollo social. Pero, al mismo tiempo que señalo esto, también hay que decir, muy alto, muy claro y con absoluta rotundidad, que, pese a lo que opina tanto papanatas sectario como abunda en los medios de comunicación, especialmente en los españoles, estas organizaciones no tienen siempre la razón por decreto, que sus actividades deben medirse con el mismo patrón que se aplica a los demás ciudadanos y que, en demasiadas ocasiones, estos grupos son esclavos de una visión ideológica reducida, parcial, retrógrada y escasamente realista, que, como aportación al debate general, apenas sirve para nada.

No sé qué pensarán ustedes, pero, de verdad, que Juan López de Uralde, director de Greenpeace España, aparezca en los medios diciendo que su detención de 21 días en una cárcel de Dinamarca ha sido una “vivencia muy dura”, es como para provocar cierta inquietud y sobresalto. Porque para experiencias complicadas, por ejemplo, las que cientos de trabajadores de la construcción viven en el País Vasco mientras construyen el tren de alta velocidad bajo las amenazas directas de la banda terrorista ETA (¿No tiene nada que decir un vasco como Juan López de Uralde sobre este tema?); experiencias realmente complicadas también son las que viven millones de españoles que carecen de un puesto de trabajo mientras los activistas de Greenpeace hacen el mono ante las cámaras de televisión; experiencias complicadas, en fin, son las de todos esos hombres y mujeres que, día tras día, tratan de pensar por sí mismos, liberándose de dogmas de cualquier clase, prescindiendo de eslóganes simplones y, sobre todo, no haciendo demasiado caso a personajes más o menos exóticos que recorren el mundo aprovechando todas las ventajas de la globalización, mientras critican e intentan quebrar, en compañía de gentuza totalitaria y presuntamente progresista como José Bové, el sistema que les permite sus correrías y jalea sus tonterías infantiles.


3 comentarios:

  1. Francisco5:37 p. m.

    Mi estimado Rául:

    Estoy plenamente de acuerdo en tu análisis. Sólo me queda decir que, en lo referente a Greenpeace, siempre me ha intrigado el poder conocer cuáles son sus fuentes de financiación?, de qué viven estos "ejecutivos"?, cuánto cuesta mantener su estructura?, de dónde obtienen sus recursos?

    Tengo la sensación de que toda esta "patulea", vive del cuento, y seguro que viven bien.

    En qué trabaja este tal Uralde y otros muchos, tanto en España como en el resto del mundo.

    Recibe un afectuoso saludo

    Francisco

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  2. Francisco5:40 p. m.

    Mil perdones por poner Rául. Ha sido un lapsus, disculpa nuevamente, Raúl

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  3. Yo les entiendo perfectamente y creo que alguien tendrá que hacer este papel. Podr´s estar de acuerdo o no con este tipo de acciones o grupos, pero no nos engañemos,la gente no tiene la certeza de que en Copenhague se tengan las intenciones que se dice que se tienen y, si tengo la duda de que ellos vayan a trabajar por defender cosas que siento que me pertenecen ¿que hay de malo en decir que no me fio de ellos ni un pelo?.
    ¿Acaso los responsables politicos se han esforzado por que la crisis no afecte a los millones de personas que se están muriendo de hambre, a pesar de demostrar su gran preocupación por inyectar dinero en los bancos como medida urgente? ¿Cómo van con esos mismos valores a proteger el medio ambiente?
    ¿es de papanatas preguntarse esto viendo lo que se muestra en los medios?. Incluso aunque las desigualdades internacionales no fueran reales, ¿no sería comprensible que una persona pudiera sentir que están pasando barbaridades?.
    Creo que el termino despectivo de papanatas es una defensa que aplica muy poco sentido común en la argumentación de la idea que pretendes defender.

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