sábado, 6 de febrero de 2010

La sexta temporada de “Perdidos” (“Lost”) cimenta el mito de la serie y la convierte en un clásico

Acabamos de ver los dos primeros capítulos de la sexta y última temporada de “Perdidos” y, aunque parezca una locura, podemos decir que, por fin, ya sabemos por dónde han decidido los guionistas solucionar la trama más perversa, sutil, extraña y seductora que ha creado nunca la televisión mundial. Al parecer, y según las pistas que se proporcionan en las dos partes de “La X”, que así se titulan los dos episodios iniciales de la sesión final de los náufragos más famosos de la ficción universal (con permiso de Robinson Crusoe, lógicamente), la clave se encuentra en… los multiversos.

Esta teoría, defendida actualmente con convicción por la mayor parte de los expertos en física cuántica, afirma que existen múltiples universos posibles, incluido el nuestro, en los que se desarrollan, paralelamente, la totalidad del espacio y del tiempo, todas las formas de materia y energía, y las leyes físicas y las constantes que las gobiernan.

Partiendo de esta teoría fascinante, los guionistas de “Lost”, con el pulso milimétrico y el ritmo exacto que caracteriza a todas sus tramas, han creado una totalidad cautivadora, una ruta ficcional hipnótica, en la que después de mezclar sabiamente el pasado, el presente y el futuro, también se combina astutamente los más diversos territorios geográficos. Así, hay una “Pecosa” que lucha por salir de la Isla, pero también hay una Kate que se encuentra, prófuga, en Los Ángeles; hay un Jack Shepard que ya ha llegado a LAX donde busca desolado el cadáver perdido de su padre, pero también hay un Jack que sigue liderando a los supervivientes del Oceanic; hay, en fin, un Hugo, feliz millonario aterrizando en Estados Unidos, y hay un Hurley que sigue desmenuzando su existencia rechoncha en los cayos de Jacob con el resto de los resistentes.

Inmensa, descomunal, rotunda, axiomática e inagotable, “Perdidos” camina hacia su conclusión final, en la que se unirán en una apoteosis final todos los caminos espaciales y temporales tomados por el relato, dejando un reguero de espectadores fascinados por el poder asombroso de la ficción, del argumento, del cuento, de la invención. La capacidad de fabulación de “Perdidos”, su facultad abracadabrante para mezclar mitos, ritos, tradiciones, leyendas, historias, argumentos científicos, quimeras y alegorías, solamente pueda ser comparada con las más grandes sagas novelísticas que ha proporcionado la literatura universal. Con narraciones menos taimadas, algunos han creado religiones; por crónicas menos descabelladas, hay quienes han dado la vida; por recitaciones menos extrañas, se han fundado países, se han movido fronteras y se han declaro guerras. Tenían razón quienes afirmaban que “Perdidos” es una religión, porque esta serie está construida con los mimbres de la ilusión, con el cemento de los espejismos ante lo desconocido, con la argamasa, en fin, con la que desde hace milenios se han levantado los sueños, las pesadillas, las creencias y las utopías de los seres humanos.






2 comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...