viernes, 5 de marzo de 2010

La magia veneciana de Mariano Fortuny


"La Pedrera" de Barcelona tiene, hasta el próximo 27 de junio, el honor de acoger la mayor exposición que se ha hecho hasta el momento de la obra innovadora, multifacética y fascinante de Mariano Fortuny Madrazo.

Fortuny, que fue conocido como el “Pequeño Leonardo” por su refinado sentido artístico pero, sobre todo, por su interés en las más variadas artes y sus conocimientos enciclopédicos sobre los más diversos temas, nació en Granada en 1871 y murió en la ciudad italiana de Venecia en 1949.

Quizás eclipsado por su padre, Mariano Fortuny y Marsal, considerado como uno de los mejores pintores españoles del siglo XIX, el "artista total" que fue Fortuny Madrazo no fue casi reconocido, pese a su enorme talento, y se mudó a Venecia.

Además de la moda y la pintura, Mariano Fortuny fue un genio del diseño de mobiliario, la luminotécnica, la fotografía y la escenografía.


En la muestra “Fortuny, el mago de Venecia” que puede verse ahora en Barcelona se explica el entorno familiar de este creador, la importancia de Richard Wagner como inspirador, su pasión por el teatro, Venecia como símbolo de belleza para el artista, la influencia de su esposa, Henriette Adèle Nigrin, el diseño textil y la moda y su vertiente empresarial.

Aunque este gran creador se encontró con muchos obstáculos por la asimilación de su figura con el concepto de “decadencia”, su nombre no pasó desapercibido para el escritor Marcel Proust, que entendió mejor que nadie en qué consistía la gran novedad del arte de Fortuny e hizo que algunas de las protagonistas de “En busca del tiempo perdido” vistieran diseños de este gran maestro.

En el mundo de la moda, la gran y revolucionaria aportación de Mariano Fortuny fue el traje “Delphos”, una túnica de tela muy plisada que caía libremente y se adaptaba suavemente al cuerpo femenino. Cada vestido es de color único, porque se teñía manualmente, en ocasiones hasta quince veces, para conseguir unos tonos irrepetibles. Peggy Gughenheim y la marquesa Luisa Casati fueron solo dos de las muchas mujeres que lo usaron, ávidas de liberar sus cuerpos de los convencionalismos de la época. La escritora Susan Sontag fue fotografiada por su amiga Annie Leibovitz con un “Delphos” como mortaja.

A continuación, tres obras muy poco conocidas de Mariano Fortuny y Madrazo: "Ritratto di Henriette Fortuny", "Perugia" y "Corrida de Toros". Colección Particular. Italia.



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