viernes, 30 de julio de 2010

Un verano entre los ríos del mundo


Para combatir el calor del verano, nada mejor que navegar entre aguas, y la verdad es que, sin recurrir a los grandes viajes trasatlánticos, hay, a lo largo y ancho del mundo, paseos fluviales y marítimos que, una vez recorridos, siempre permanecerán en la memoria de quien los disfruta.

Descubrir el Nilo partiendo de Luxor, la antigua Tebas, hasta Aswan, por ejemplo, es una excursión fascinante porque en ella se mezcla toda la grandeza del antiguo Egipto, la sabiduría milenaria que transmite uno de los más grandes ríos del mundo y la aplastante presencia del desierto que se intuye cercano. Al regreso, paseo por El Cairo para disfrutar, al menos, de una noche mágica en el Hotel Mena House. Imposible no recordar en sus salones magníficos, con amplios ventanales a las pirámides de Gizeh, a Agatha Christie, que tanto tiempo pernoctó allí y que tantas de sus obras allí concibió.

Transitar, al otro lado del Atlántico, por los cañones y gargantas que custodian el río Grijalba formando el Cañón del Sumidero (ver vídeo), a las puertas de la selva mexicana de Chiapas, es una experiencia sin igual porque, mientras admiras la calma infinita con la que los cocodrilos viven en sus ciénagas oscuras o los miles de murciélagos que aletean por las cuevas que jalonan el curso fluvial, te sumerges en lo más profundo de la naturaleza, de la tierra y del espíritu que en su día dio luz a la civilización maya, una de las más deslumbrantes de la historia de la humanidad. Imprescindible una visita a la cercana e hipnótica ciudad San Cristóbal de las Casas.

Alquilar una pequeña barca y transitar remando, en un día azul y límpido, las costas escarpadas que rodean las localidades portuguesas de Cascais y Estoril es una idea no muy habitual en los turistas que se acercan a estos municipios, pero que resulta inolvidable para todo aquel que la pone en práctica. El Atlántico portugués, cerca de la “Boca del Infierno” (el punto más al oeste del continente europeo), tiene algo muy especial que solamente se siente navegando suavemente entre sus aguas. Luego, en Lisboa, habrá que disfrutar del ocaso con un excelente bacalao a la brasa.

Una travesía por el Sena parando a cenar en cualquir reaturante de Montmartre, un recorrido por las aguas del Támesis bañadas por la luz especial que siempre cae a media tarde en Londres o la sensación de bañarse y de navegar por las aguas extrañamente extintas, densas y salinas del Mar Muerto (Jordania), son emociones que tampoco se olvidan jamás. No se olviden de recorrer Amman, la capital de este país fascinante. No tiene río, pero está rodeada por el desierto más bello y arisco del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...