miércoles, 26 de enero de 2011

Asterix, el antiglobalizador

Personajes de Asterix y Obelix
Astérix el Galo, que junto a Tintín y Lucky Luke, es, sin duda, el personaje más popular del cómic europeo, cumple ahora cincuenta años, y lo hace con un estado de salud envidiable que, sin duda, se extenderá en el futuro.
Aunque Asterix, así como sus inseparables amigos Obelix, Asurancetúrix, Abraracúrcix, Karabella, Ordenalfabetix, Esautomátix, Edadepiédrix o su perro Idefix, nacieron en 1959 en las páginas de la revista "Pilote", de la mano del guionista René Goscinny, fallecido en 1977, y del dibujante Alberto Uderzo, la primera edición en álbum de "Asterix el Galo", el primero de los tomos de las aventuras de  este pequeño héroe, se publicó en 1961.
Los 38 cómics oficiales de Asterix han sido traducidos a varias decenas de idiomas (incluyendo el latín y el griego antiguo) y se encuentran disponibles en numerosos países del mundo. Además, han sido varias las películas, tanto dramatizadas como de animación, que se han producido en los últimos años alrededor del personaje que, desde 1992, también cuenta en París con un parque temático dedicado exclusivamente a sus aventuras. La importancia de Asterix en Francia es tal que el primer satélite artificial que este país lanzó al espacio en 1965 llevaba por nombre el del mítico luchador galo.
Como ya he señalado alguna vez, me encantan los cómics de Asterix, aunque detesto su mensaje reaccionario, antimoderno, acientífico y ruralista. En Asterix, todo lo positivo está relacionado con la aldea (en el peor sentido de la misma), con la tradición, con las costumbres ancestrales y con la magia. El progreso, el desarrollo, el avance civilizador, la construcción de instituciones y el nacimiento de las primeras urbes, todo ello simbolizado por Roma y los romanos, es despreciado, humillado y burlado. Los cómics de Asterix, que destilan una filosofía de la vida ahistórica, machista, cruel y violenta, olvidan que la antigua Roma fue, sobre todo, un imperio urbano y práctico, que mientras expandía la filosofía, la literatura y el pensamiento griego, se dedicó a diseñar y potenciar novedosos desarrollos ligados al mundo de la ingeniería, la construcción, las infraestructuras viarias y la arquitectura civil. Los romanos levantaron carreteras, acueductos, sólidos puentes y grandes complejos termales, al mismo tiempo que idearon herramientas como el arco o la catapulta. Todo ello, además, dando cuerpo al latín, que posteriormente daría lugar a numerosas lenguas europeas.
Por todo esto, Asterix, hoy, no pasaría de ser un vulgar, irredento, conspirativo, antiglobalizador e ignorante ciudadano antisistema. Muy divertido, eso sí, pero absolutamente irrelevante a la hora de emprender proyectos que contribuyan a mejorar la vida de todos. No deberíamos confundirnos: en los cómics de Asterix, la hilaridad, la humorada y la travesura están del lado de los galos; pero la razón y la cordura es la que representan los romanos de Julio César.



1 comentario:

  1. Anónimo11:41 a. m.

    destilan una filosofía de la vida ahistórica, machista, cruel y violenta?
    mas bien indirectamente enseñan una filosofía de vida alternativa
    que a mi opinión personal es muchísimo mejor que la actual filosofía de vida de este sistema podrido donde lo mas importante es el dinero convirtiendo de esta forma a la sociedad en egoísta e individualista

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