viernes, 4 de febrero de 2011

Pequeños grandes museos del mundo (I)


Museo del Azulejo de Lisboa
 Ahora que Google, una vez más, ha hecho un servicio impagable a la cultura universal y ha puesto al alcance de todos los contenidos de muchos de los principales museos del mundo, quizás sea el momento de recordar otras pequeñas galerías dedicadas a las más variadas disciplinas del estudio y de la creación humanas que, a pesar de ser muy interesantes, siempre pasan desapercibidas, ocultas por pinacotecas de mucho mayor prestigio u oscurecidas por reclamos turísticos más rimbombantes y llamativos.
Mi particular recorrido por estos pequeños grandes museos del mundo comenzaría en San Sebastián (España), donde el Museo Cemento Rezola, un centro pionero a nivel mundial, estudia en profundidad la trascendencia de este material de construcción para la civilización humana.
Solamente a unos kilómetros de aquí, en la localidad Navarra de Zugarramurdi, se encuentra el Museo de las Brujas, que aborda todas las cuestiones relacionadas con el mundo de los sortilegios, enmarcado este en el fascinante siglo XVII, con sus mitos, leyendas y la siempre inevitable Inquisición.
En Salamanca puede visitarse el magnífico Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis, dedicado íntegramente a estas corrientes artísticas que tanta influencia tuvieron en las primeras décadas del siglo XX europeo. (Ver vídeo al final)
En Madrid, uno de los museos “ocultos” que más me gustan es, sin duda, el Museo del Traje, dedicado a promover el conocimiento de la evolución histórica de la indumentaria y, en Lisboa, en la capital portuguesa, es una auténtica maravilla pasear con tiempo y calma por el Museo del Azulejo, que posee la más extensa colección de esta cerámica, con más de siete mil piezas que recorren la historia de este arte en Portugal, desde el siglo XV a la actualidad.
Seguimos cerca del Atlántico, ya que en la isla canaria de Lanzarote, en Puerto Calero, a solamente un puñado de kilómetros de Arrecife, la capital, se ha inaugurado recientemente el Museo de los Cetáceos, un espacio singular dedicado a estudiar y ofrecer información sobre algunos de los animales más asombrosos de los mares: ballenas, delfines y tiburones. (Ver vídeo al final)
En París, la ciudad de los museos por excelencia, hay un magnífico espacio, el Musée Carnavalet, que está dedicado íntegramente al estudio histórico de la propia capital francesa. Imprescindible para todos aquellos que sientan esa especial afinidad con París que convierten a esta ciudad en el principal reclamo turístico del mundo. (Ver vídeo al final)
En Londres, otra ciudad europea donde los museos abruman por sus fondos impresionantes y la calidad de sus obras, a mí siempre me ha gustado un espacio expositivo mucho más discreto y dedicado a algo tan mundano como la evolución de la vida doméstica a lo largo de la historia de la humanidad: se trata del “The Geffrye Museum”.
En Bruselas, por supuesto, no podemos dejar de visitar el Centro Belga del Cómic, uno de los más completos del mundo, y en Venecia, imprescindible recorrer un espacio que casi nadie visita, pero que es un lujo para los amantes del diseño y la decoración: el Museo Fortuny.
Hay más pequeños grandes museos escondidos en todo el mundo, pero, para no cansar a los lectores,  hablaremos de ellos en nuestro siguiente artículo...





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