jueves, 14 de julio de 2011

“Back to the coffee house”: El semanario “The Economist” sentencia el final de tres siglos de periodismo tradicional

El número de “The Economist” con fecha 9 de julio de 2011, que incluye un amplio conjunto de páginas especiales dedicadas a lo que la revista define como “El futuro de las noticias”, puede leerse de una doble forma: como si se tratara de uno de los más importantes obituarios que se han escrito hasta el momento para el periodismo tradicional que surgió a mediados del siglo XVIII o como si fuera un documento iniciático tan esclarecedor como demoledor de por dónde puede transitar el mundo del periodismo en las próximas décadas.
El seductor y revelador titular de portada, “Back to the coffee house” (“Regreso a los cafés”), ya establece, de principio, una tesis sumamente interesante por su radicalidad, su perspicacia y su inteligencia: Internet está obligando a las empresas periodísticas a regresar a la cultura de la conversación que existía en Europa, y especialmente en los cafés de Francia, Italia, Reino Unido o España, antes de que nacieran los grandes medios de comunicación.
“The Economist” quiere explicar con esta sentencia que webs, blogs y redes sociales como Facebook o Twitter están liderando una nueva forma de canalizar la información, estableciendo una pujante versión digital del antiguo boca a oreja, que obliga a los grandes medios de comunicación tradicionales, y entre éstos, especialmente a los impresos, a adaptarse con rapidez o a morir en el intento. Vivimos en un nuevo ecosistema informacional caracterizado por la atomización de las fuentes generadoras de información, por el surgimiento de miles de medios-partícula, por la conversión del lector local en informador global y por la aparición de formas radicalmente novedosas de acceder a la información, de transmitirla, de distribuirla y de analizarla. Lo que todavía no ha surgido, a pesar de que ya son varios los intentos que se están llevando a cabo al respecto, es un modelo efectivo de negocio que logre financiar con éxito los nuevos modelos periodísticos que están apareciendo o que están comenzando a aparecer.
A lo largo de 16 páginas sin desperdicio, “The Economist” desbroza, con todo detalle, el cambio tecnológico radical, el conjunto rotundo de “killer aplications”, que ha acabado para siempre con una forma de hacer periodismo que apareció hace dos siglos. La revista británica, que, no hay que olvidarlo, nació en 1843, repasa los nuevos modelos de negocio periodísticos, analiza la situación de los medios de comunicación en los principales países del mundo, profundiza en los diversos canales a través de los que hoy en día es posible llegar a los lectores, se sumerge en profundidad en el estudio de lo que supone Internet para la prensa tradicional y presenta varias artículos que, desde diferentes ángulos, quieren responder a la misma pregunta: ¿cómo se financiarán los nuevos medios que ya están aquí?.
Un ejemplar histórico. Para guardar en papel o en el Ipad.

2 comentarios:

  1. Gracias. Suena bien interesante, para el fin de semana.

    Algo pasa con la prensa, seguro. Lo siento en carne propia, por haber pasado de leer de tres periódicos al día, a no leer ninguno. Ni siquiera los digitales (por lo directo).

    No sé si lo pondrá en lo de "The Economist", pero de tu resumen me falta un detalle importante. O bien la prensa de calidad ha bajado mucho de calidad, supongo que por los costes, o bien ahora se nota mucho más su falta de calidad, por culpa de internet. Cualquier cosa que lees que no sea opinión, te basta un rastreo de tres minutos por la red para darte cuenta de que está terriblemente sesgada, si no es que el periodista ha metido la gamba hasta el fondo. Y en ese plan, ¿para qué leer los periódicos? Puestos a no tener rigor, los blogs son más divertidos, y del debate a veces surgen maravillas.

    Sí, falta el "modelo de negocio". Tampoco Linux tiene, y ahí está, lleno de hijos bien grandotes.

    Saludos.

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  2. Hola, Plazamoyua. En primer lugar, gracias por tus comentarios, tanto aquí como en Euskadi Información Global.
    A mí me pasa lo mismo con la prensa de papel. Yo también era de los que leía varios periódicos al día, y ahora no soy capaz de terminar ninguno. Creo que la prensa europea en general, y la española en particular hasta límites difíciles de creer, se han convertido en herramientas sumisas, ultraortodoxas y radicalizadas al servicio de diferentes posturas ideológicas y partidos políticos. Creo que en Estados Unidos, por ejemplo, los medios de calidad están manteniendo mucho mejor la talla, sobre todo porque han asumido que sus modelos de negocio tradicionales están acabados y han comenzado ya a plantearse nuevas estrategias de supervivencia. Sin complejos y siendo capaces de reinventarse sin miedo. Nos llevan unos cuantos años en este tema. La prensa española sigue aposentada en una visión elitista de la comunicación que intenta llevar a Internet y cree que los medios son una especie de entidades sagradas e intocables que deben mantener los monopolios publicitarios y, sobre todo, los monopolios de la información y... de la manipulación. Lo que no puede soportar la prensa española es, precisamente eso, que haya perdido el "derecho" a manipular en exclusiva. Es una lástima. Yo soy periodista y llevo trabajando casi treinta años en este mundo. Y sí, he visto cómo todo se desmoronaba a mñi alrededor por la prepotencia de unos, la ignorancia de otros, la perversidad de unos cuantos y la estulticia de casi todos. Un colosal drama profesional, empresarial y político, porque no hay que olvidar que sin medios de comunicación libres, la democracia siempre es más imperfecta. Un saludo

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