miércoles, 18 de enero de 2012

Los “adleristas”

Lara Pulver es Irene Adler en "Sherlock"
Seductora, inteligente, endiablada, refinada, falible, sagaz, hábil, manipuladora, pendenciera, ladina, embustera, mordaz, corajuda, depredadora, sutil, incitante y provocadora. Así es Irene Adler, el extraordinario personaje que Arthur Conan Doyle creara como el gran contrapunto del detective literario más famoso del mundo, en su presentación en la segunda temporada de “Sherlock”, la miniserie de la BBC que traslada a la Gran Bretaña del siglo XXI las hazañas del inmortal investigador de Baker Street.
Como ya ocurriera en la primera sesión de esta producción, “Sherlock” vuelve a demostrar una capacidad extraordinaria para trasladar el aire decimonónico de las novelas de Doyle al Londres contemporáneo, así como una destreza sorprendente para encuadrar la esencia holmesiana en la vorágine tecnológica de twits, blogs y redes que caracteriza al 2012.
Protagonizada por Benedict Cumberbatch como Holmes y Martin Freeman como el Doctor Watson, la serie es una relectura fantástica de uno de los grandes mitos del siglo XIX. Además de la elegancia y el respeto con el que la BBC se ha acercado a esta nueva versión del gran clásico de las letras británicas, hay que destacar, como es habitual en esta casa, la magnificencia de una producción exquisita, la sabiduría precisa de un montaje que mezcla con precisión holmesiana los tempos rapidísimos y los momentos de calma en la narración, y unas interpretaciones impecables.
Dicho esto, la gran estrella de esta segunda temporada de “Sherlock” es, sin duda, el personaje de Irene Adler, interpretado excelentemente por la actriz Lara Pulver, que compone una figura emocionalmente desbordante, intelectualmente abrasiva, estéticamente fascinante, éticamente convulsa y artísticamente desbordante.
Irene Adler aparece en pantalla y empequeñece a Holmes (lo que es mucho decir), anula a Watson y expulsa al olvido al resto del elenco que se pasea por las sórdidas calles del Londres mestizo y postindustrial por el que se mueve a sus anchas el equipo de “Sherlock”.
Sabido es que el mundo puede dividirse en tres grandes grupos de personas: los que adoramos incondicionalmente al inolvidable Sherlock Holmes; los que odian y no soportan la pedantería y altanería del detective británico; y, finalmente, los muchos hombres y mujeres que, a lo largo y ancho del globo, aún siguen creyendo que el protagonista de "Estudio en escarlata" fue alguien histórico y real. 
Ahora está a punto de surgir una nueva casta: la de los “adleristas”, que miran con un poco de distancia a Sherlock, que saben que Irene es algo más que el complemento perfecto de Holmes y que poseen la certeza de que si Sherlock representa la racionalidad en boga en el siglo XIX y Watson el cientificismo propio del siglo XX, Irene Adler es el alma trémula, contradictoria, postmoderna, rupturista e intelectualmente emocional del siglo XXI. Es decir, ella, "La Mujer", en palabras de Holmes, somos nosotros.

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