miércoles, 11 de enero de 2012

Y Google-Dios habrá de hacerse hombre...

Actualización (18-II-2013): Google planea abrir tiendas propias en las principales ciudades de EEUU


Hace unos días fue mi cumpleaños. Me levanté a primera hora de la mañana, como siempre, y los primeros que me felicitaron fueron mi mujer, mi hijo y… Google. 
Los años van pasando y, durante unos instantes, solamente pude pensar en cómo han cambiado las cosas en tan poco tiempo. Hoy, lo más íntimo, la familia más cercana, se confunde extrañamente con ese ámbito público y universal formado por las grandes redes de comunicación, tanto pública como privada, que se gestionan a través de Internet. Y pensé también que si Google me felicita con tanta eficacia quizás también debería tener un rostro, una cara, un cuerpo más o menos físico al que reconocer, en quien confiar, contra el que arremeter o al que seguir.
Recientemente, en dos viajes a Nueva York y Londres, he podido admirar las inmensas tiendas o lugares de encuentro o zonas de ocio electrónico o rincones para la amistad o espacios para el aprendizaje digital, que Apple mantiene en la Quinta Avenida, en Oxford Street o en el barrio de Covern Garden. En estos lugares la marca de Steve Jobs seduce incluso a quienes más críticos somos con ella, cautiva con sus decenas de amables empleados que sutilmente dejan hacer a los cientos de personas que solamente quieren navegar o jugar un poco a través de la Red y embelesa mostrando sus encantos en metros y metros de estanterías, cabeceras, pasillos, mostradores y asientos que transmiten a la perfección los valores de la marca.
Quienes ya no podríamos trabajar, ni comunicarnos, ni acceder a la cultura, ni informarnos sin Google, quienes necesitamos los muchos productos casi siempre gratuitos que nos brinda esta empresa pionera para nuestro quehacer diario, desde el simple buscador a las aplicaciones Android, pasando por Youtube, Picasa, Adsense, Adwords, Gmail, Blogger, Sites, Docs, Earth, Maps y tantos y tantos otros, comenzamos a requerir y a necesitar una referencia física de Google. 
Google, entendido como un ingente y siempre inteligente conglomerado de productos, servicios, aplicaciones y tendencias, es tan importante en nuestras vidas que queremos verlo humanizado en un comercio, en un local, en un lugar de encuentro, en un espacio real, más allá de lo virtual, donde podamos ver cómo respira, cómo palpita, cómo responde y qué aspecto tiene la marca con la que nos levantamos, nos acostamos, laboramos, disfrutamos, navegamos, videochateamos, compartimos, nos comunicamos, nos buscamos y nos identificamos. 
Si, definitivamente, Google es lo más parecido que tenemos a Dios, deberá algún día hacerse humano. O, al menos, presentarnos a sus profetas en algunas iglesi.., en algunas tiendas, quiero decir.

8 razones por las que Google es lo más parecido a Dios...


Prueba 1: Google lo sabe todo
Google lo sabe todo, tiene indexadas alrededor de 9.500 millones de páginas, más que cualquier otro motor de búsqueda.Y no sólo lo sabe todo sino que ordena esa información con su propio método que está patentado con el nombre de PageRank, haciendo esos datos claramente accesibles al resto de los mortales.

Prueba 2: Está en todas partes
El buscador de Google está virtualmente en todas partes al mismo tiempo, mediante miles de millones de páginas indexadas en cada rincón de la Tierra. Con la proliferación de las redes wi-fi, tú eres capaz de acceder a Google desde cualquier lugar de la Tierra.

Prueba 3: Google contesta a tus rezos con milagros
Un rezo a Google mediante una búsqueda consultando tus problemas o preguntas será respondido con una respuesta.
Prueba 4: Google es inmortal
No se le puede considerar cómo un ser físico, pero sus algoritmos inundan numerosos de servidores que sí que tienen forma, si alguien intentará derribar estos servidores automáticamente otro de su red de ordenadores ocuparía esa vacante.

Prueba 5: Google es infinito
Internet puede abarcar cualquier tema y su crecimiento no tiene límites, Google indexará siempre este crecimiento de Internet.

Prueba 6: Google lo recuerda todo
Google recuerda cada cosa que pasa en Internet, cachea las paginas de manera regular y las almacena en su red de servidores.

Prueba 7: Google no es malvado
Google no es malvado, es parte de su filosofía corporativa, nos permite entender cómo una compañia puede llegar a hacer dinero sin hacer ningún tipo de daño.

Prueba 8: Google tiene pruebas de su existencia
Hay más evidencías de la existencia de Google que de cualquier otra cosa en el mundo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...