lunes, 5 de marzo de 2012

¿Quién mató a Laura Palmer?


La cadena Fox Crime ha comenzado a reponer la serie “Twin Peaks”, que sin duda es la gran producción predecesora de las muchas series de televisión de calidad que podemos disfrutar hoy en día. Se trata de la mítica “Twin Peaks”, que dirigida por David Lynch en 1990, consiguió, con sus dos temporadas, y especialmente con los primeros 14 capítulos de la primera, que millones de espectadores en todo el mundo se hicieran la gran pregunta: ¿quién mató a Laura Palmer?.
“Twin Peaks”, sobre todo en sus primeros capítulos, es un ejemplo magnífico del penetrante, atractivo y espectacular quehacer visual de David Lynch. Este director, autor de mundos creativos intensos y subjetivos, plagados de sueños, pesadillas, imágenes oníricas, argumentos duros e historias excepcionalmente extrañas, es el responsable de películas brillantes e inolvidables como “El hombre elefante”, “Terciopelo azul” o “Una historia sencilla”.
En “Twin Peaks”, Lynch subvertió radicalmente diferentes géneros narrativos para crear una historia hipnótica en la que el suspense, la intriga, el desarrollo de la trama, la presentación de los escenarios e, incluso, los diálogos entre los protagonistas crean un universo audiovisual inimitable en el que no solamente, como en las mejores novelas de suspense, es necesario hallar al culpable del asesinato de Laura Palmer, sino que, sobre todo, lo importante es que el espectador encuentre, investigue e indague en los siempre inexcrutables orígenes del mal.
Frente a las series policiacas ortodoxas, con largas persecuciones, tiroteos repetidos, con paisajes urbanos y con personajes muy marcados, con detectives escépticos, hoscos y de buen corazón que se enfrentan a malos muy malos de gestos duros y comportamientos radicalmente violentos, David Lynch nos ofrece en “Twin Peaks” una narración reposada y de ritmo televisivo lento, pero emocionalmente demoledora. Todos los personajes que pueblan la ciudad de “Twin Peaks” son surrealistas (hay, entre otros, una mujer mayor que habla incesantemente con un tronco, un indio que llora repetidamente, un enano bailarín, etc.) y, bajo una intensa capa de absoluta cotidianeidad, todos encierran luces intensas y sombras aún más oscuras que irán saliendo a la luz tras el asesinato de Laura Palmer, la jovencita modelo del pueblo, la animadora que a todos embelesa, la estudiante perfecta, la amiga admirada y la novia envidiada. El encargado de llevar adelante la investigación del crimen es el agente especial Dale Cooper, otro personaje intensamente conmovedor y solitario (interpretado magistralmente por Kyle MacLachlan) que tiene como principal compañía a una grabadora de voz y que suspira por la tarta de chocolate. Él será, en última instancia, el encargado de resolver el que, en 1990, fue el gran interrogante de la televisión occidental: ¿quién mató a Laura Palmer?
Para finalizar, algunos aspectos de “Twin Peaks” a los que, en mi opinión, hay que prestar una atención especial: la música excepcional de Angelo Badalamendi, que ya queda perfectamente reflejada en la sintonía inicial de la serie; las contundentes escenas de sueños y pesadillas de los personajes; el poco usual tratamiento de la luz; los escenarios elegidos por Lynch, tan poco habituales para una serie de televisión; y, por supuesto, la cabecera con la que se abre cada capítulo de la producción.
“Twin Peaks” tuvo dos temporadas. La primera de ellas, y en mi opinión, la mejor, está realizada en su integridad por David Lynch y Mark Frost; la segunda sesión, más floja que la anterior, refleja la pérdida de interés de Lynch en la serie y ésta, especialmente en sus capítuos centrales, pierde buena parte de su fuerza e interés. Dos años más tarde, David Lynch llevaría al cine una secuela, “Twin Peaks: el fuego camina conmigo”, en la que intentó dar salida a algunos de los retazos de guiones que no incluyeron en la serie, pero la producción no despertó el mínimo interés.

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