miércoles, 16 de mayo de 2012

Rafael Munoa. In Memoriam


Hace unos días falleció, a los 82 años, el magnífico dibujante, pintor, joyero y gemólogo Rafael Munoa. Munoa, una persona excepcionalmente culta y extraordinariamente hábil como viñetista, tal y como tantas veces demostró en sus colaboraciones en la mítica revista “La Codorniz”, fue uno de los más destacados y desconocidos representantes de la cultura española del pasado siglo XX y fue también, y quizás sobre todo, una persona muy generosa que, en el País Vasco, supo, además, ponerse siempre del lado más difícil y complicado de la vida: junto a los que sufren la violencia terrorista y la presión excluyente del nacionalismo radical. 
Hablar con Rafael Munoa en su tienda de joyas y antigüedades de la calle Aldámar de San Sebastián era como entrar en un mundo ya ido para siempre en el que una humilde erudición, una delicada memoria y una acerada capacidad de embrujo y observación seducían al oyente como solamente saben hacerlo unas pocos personas: las que están tocadas con la varita mágica de la sabiduría y la sencillez.
En su memoria, reproduzco la última entrevista que mantuve con él y que publiqué en una revista local.

“ME LLAMA MUCHO LA ATENCIÓN LA CAPACIDAD DE IGNORAR Y DE FINGIR QUE HAN TENIDO LA GENTE Y LOS ARTISTAS CON RESPECTO A LOS PROCESOS TREMENDOS DE VIOLENCIA QUE HEMOS PADECIDO”

Joyero, anticuario, pintor, experto en platería, colaborador indispensable que fue de "La Codorniz" y, sobre todo, dibujante, Rafael Munoa, nacido en la capital guipuzcoana en 1930, es una de las personalidades culturales más destacadas del País Vasco. Profesor mercantil y diplomado en óptica y gemología, el autor de la monumental y prestigiosa "Enciclopedia de la Plata Española y Vicerreinal Americana", muy relacionado con los numerosos intelectuales que pasaban largas temporadas en San Sebastián durante los años cincuenta y sesenta, es hoy un hombre cargado de historias para contar y que, por encima de todo, desea seguir trabajando y aportando a los demás sus extensos conocimientos y sus múltiples experiencias.
- ¿En cuál de todas las actividades que desarrolla se siente usted más cómodo?
- Es cierto que puede parecer que desempeño tareas muy diferentes, pero es fundamental comprender que todas ellas están unidas por un nexo básico como es el dibujo. Todo lo que hago está relacionado con el dibujo. Dibujar es una gimnasia mental, es la definición pulcra de una idea, que requiere un orden mental que luego se puede aplicar a las más diversas materias. Así, el dibujo ha sido fundamental para mi aprendizaje de óptica, para mis experiencias joyeras, para mi labor como anticuario y, desde luego, ha sido esencial para mis estudios sobre platería.
- Su "Enciclopedia de la Plata Española y Vicerreinal Americana" es una obra ya clásica, que fue pionera y que marcó un hito después de su publicación. ¿Cómo surgió este trabajo?
- Fue un reto que asumí junto con dos compañeros anticuarios, Alejandro Fernández y Jorge Rabasco. Hay que recordar que, después de que la Corona de Castilla tomara posesión de América, el flujo de oro y plata por la península y por el resto de Europa fue enorme. Para controlar este aluvión de metales preciosos, y de las piezas de dinero que con ellos se producían, los reyes crearon una serie de marcas para las monedas y los objetos que, en principio, podían ser de tres tipos: de localidad, de autor y de calidad del metal utilizado. Para el estudio de estas cuestiones en todos los países había diccionarios de plateros que, curiosamente, no existían en España. Por eso nos pareció necesario llenar este hueco de la historia del arte desde un punto de vista estético y también teniendo en cuenta la cuestión práctica. Estamos hablando de cosas que hoy en día valen mucho dinero y los museos, las casas de subastas y los coleccionistas necesitan de una serie de pistas para conocer mejor estos objetos. La elaboración de este libro nos llevó doce años y, tras numerosos problemas de publicación, nos tuvimos que autoeditar la obra. Para nuestra sorpresa, el éxito del trabajo fue enorme, nos dio muchísimo prestigio y nos abrió numerosos contactos con instituciones de historia y de arte de todo el mundo.
- Usted también es un experto en gemología...
- Sí, profundicé en el tema como una ampliación de mis actividades en el mundo de la joyería. El arte y, sobre todo, las artes decorativas, me interesan muchísimo. Creo que en España se ha dado una sublimación excesiva de las artes mayores como la pintura, la escultura y la arquitectura, marginando al resto de las artes. En mi opinión, hay un abandono casi total de las artes suntuarias y, dentro de este ámbito, el estudio de las joyas, por ejemplo, se encuentra absolutamente abandonado, aunque ya empiezan a aparecer algunos trabajos importantes.
- Cambiando de tema, ¿cómo recuerda su larga experiencia (1950-1975) en "La Codorniz"?
- Con "La Codorniz" yo he asistido a la creación de un mito. Desde su fundación, la publicación tuvo un plantel impresionante de colaboradores literarios que se mantuvo a lo largo del tiempo. Lo que más recuerdo de "La Codorniz" es que, a pesar de vivir en una dictadura, en la revista existía un extraño espíritu liberal que siempre fue lo que más aprecié. En "La Codorniz" convivían, por ejemplo, gentes relacionadas con el régimen de Franco, como Alvaro de la Iglesia o Antonio Mingote, con destacados republicanos y hombres de izquierda como Fernando Perdiguero o Miguel Gila. Para mí, eso tenía mucho valor.
- En su última exposición, usted presentó tres series de obras: "Suite Donostiarra", "Suite Religión" y "Suite La Violencia"...
- La pintura es la parte menos interesante de mi tarea artística, pero creo que con la "Suite La Violencia" es la primera vez que se exhiben obras relacionadas con la situación caótica que hemos vivido. Me llama mucho la atención la capacidad de ignorar y de fingir que han tenido la gente y los artistas con respecto a los procesos tremendos de violencia que hemos padecido. Yo quería dejar un testimonio con relación a esta situación, y así lo hice.
- ¿En que trabajos está inmerso ahora Rafael Munoa?
- Sigo con mis aficiones y tengo todos los días muy ocupados. Profesionalmente, me gusta ayudar a la gente en lo que pueda y quiero aportar a los demás lo mucho o lo poco que, por conocimientos o por experiencia, todavía pueda tener de positivo. Además, quiero señalar que mis hijos, Elena y Claudio, también continúan con mis aficiones en el mundo de la gemología y la joyería, lo que es algo que me produce mucha satisfacción.




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