miércoles, 2 de enero de 2013

Cinco series de televisión para 2013

"Mad Men", "The Good Wife", "Covert Affairs", "Longmire" y "Homeland" también darán de qué hablar este año

Al finalizar su quinta temporada, “Mad Men” nos enseñó que las mejores producciones, aún cuando tienen una sesión modesta, son capaces de proporcionar capítulos inolvidables. Los chicos y chicas de la avenida Madison, cada vez más ácidos, más cínicos y más sabios, llevan ya un puñado de años repasando la historia de la última mitad del siglo XX desde la mirada pop de la publicidad más llamativa. “Mad Men” es la serie que explica cómo surgió el mundo que hoy habitamos y también es la serie que, en sus intrigas, en sus reflexiones, en su ética y en su estética, nos deja entrever las razones por las que atravesamos un periodo de la historia en la que muchos argumentos antiguos se están derrumbando mientras todavía no han nacido los nuevos referentes que los sustituirán. En primavera, llegará de nuevo, en su sexta temporada, “Mad Men” a la AMC.
“The Good Wife” comenzó siendo una serie muy buena y, a lo largo de cuatro temporadas, ha crecido hasta convertirse en una producción extraordinaria. Si todavía no sabe quiénes son Alicia y Peter Florrick  (Julianna Margulies y Chris Noth), Will Gardner (Josh Charles), Kalinda Sharma (Archie Panjabi) o Eli Gold (Alan Cumming) hará bien en ir corriendo a agenciarse los primeros capítulos de esta producción de Ridley Scout. "The Good Wife" no es una serie más de abogados.  Es la pequeña historia audiovisual de los miedos, las esperanzas, las emociones, las preocupaciones y las alegrías que mueven a los ciudadanos occidentales en el pórtico del siglo XXI. Representadas en un grupo de políticos, abogados y abogados, pero que nos atañen a todos. En marcha la cuarta temporada.
“Longmire” es una magnífica actualización de las antiguas películas del Oeste que ha logrado convertir en un entretenidísimo serial las novelas no menos adictivas de Craig Jonson. Walt Longmire es el entregado sheriff de la localidad de Absaroka County, en el estado de Wyoming, donde con el apoyo de un puñado de ayudantes habrá de resolver los delitos más extraños, misteriosos y sorpresivos. Impresionantes escenarios, una magnífica recreación de la América profunda, unos guiones perfectamente estructurados y unas interpretaciones excepcionalmente medidas y contenidas, confieren a esta producción el tono crepuscular, duro y extrañamente melancólico que Clint Eastwood inauguró en 1992 con “Sin Perdón”. En espera de la segunda temporada.
“Covert Affairs”, producida por los artífices de la franquicia “Bourne”, nació sin grandes pretensiones en 2010 de la mano de USA Network. Tres temporadas después, los agentes de la CIA Annie Walter y Auggie Anderson (Piper Perabo y Christopher Gorham, respectivamente) nos han ofrecido un sinfín de aventuras en los lugares más exóticos del mundo y, de paso, y en unos capítulos que parecen diseñados por los analistas más veteranos de Langley,  nos han proporcionado una acerada visión de cómo Estados Unidos en particular, y Occidente en general, actúan en el complejísimo tablero de las relaciones internacionales, donde prácticamente sin líneas de separación se mezclan la amenaza terrorista global, el espionaje industrial, los delitos macroeconómicos, la defensa de las libertades individuales, la proliferación de movimientos totalitarios y el crepitar de las más diversas intervenciones militares. “Covert Affairs” es un lujo en la televisión actual que, incluso, se atreve a especular con un posible atentado de la banda terrorista ETA en… Washington. La cuarta temporada, este verano.
“Homeland” pasará a la historia por haber escrito una de las mejores primeras temporadas de la historia de la televisión y también por haber conseguido una segunda sesión que no desmerece la proeza anterior. La serie de Howard Gordon y Alex Gansa, que parece escrita en la sala de estar de un manicomio, a altas horas de la noche y con la precisión de un equipo de relojeros, es un artefacto político-cultural al que solamente se puede definir con superlativos. Las mejores interpretaciones (sobre todo, femeninas), el mejor suspense, los mejores giros argumentales, la mejor ambientación, la mejor producción, la mejor aproximación de la ficción televisiva al fenómeno del terrorismo internacional, la mejor…
“Homeland” es el lugar donde nada es lo que parece, sino su contrario; donde del amor más desinteresado al odio más visceral solamente hay un fotograma, donde el roce de dos manos puede hacer estallar una nueva línea argumental, donde las historias se construyen una sobre otra conformando una torre de Babel esquizofrénica en la que permanentemente todo (guiones, tramas, personajes, situaciones, etc) amenaza con venirse abajo, aunque, al final, siempre se mantiene en pie y donde, todo es, literalmente, factible, porque la magia es tanta que hace incluso cotidianamente posible lo que a todas luces sabemos que es imposible. Y esa es su grandeza. Y nuestro gozo. Esperamos la tercera temporada.



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